Uno de los atractivos de Marbella es su Paseo Marítimo, uno de los más bellos de todo el litoral.
Tiene una longitud principal de aproximadamente 7 kilómetros en su tramo urbano más conocido, que va desde el puerto deportivo del centro de la ciudad hasta Puerto Banús, y otro tramo en dirección contraria de unos 3 kilómetros, que comienza en el puerto pesquero y finaliza en Rio Real, este segundo mucho más agreste y natural, incluye la reserva ecológica “Dunas de Marbella”.
De forma intermitente se van añadiendo pasarelas tanto en una dirección como en la otra, formando parte de la extensa Senda Litoral de la Costa del Sol.
Pasábamos unos días en Marbella y nos apetecía recorrer este hermoso Paseo en bici, de modo que tras disfrutar de un opíparo desayuno mirando al mar y equiparnos con lo imprescindible para estar cómodos, nos dirigirnos al edificio Marbella 2OOO, en Duque de Ahumada, 15, frente al Club Náutico y junto el Faro de Marbella, donde recogimos las bicicletas que habíamos alquilado en “FaroBikes” para hacer el recorrido del primer tramo que finaliza en Puerto Banús.
Web: https://www.farbikesmarbella.es
Os recomiendo que tanto si recorréis el paseo en bicicleta o a pie, lo hagáis por la mañana temprano, para evitar el calor y el trasiego de personas que se incrementa conforme avanza el día.

Montamos en nuestras bicicletas y nos dispusimos a recorrer lo 7 km aproximadamente, que nos separaban de Puerto Banús. La dificultad del trayecto es mínima, ya que discurre en llano.
Un limpísimo horizonte, ausente de calima, nos permitía divisar la costa africana, el mar de un bellísimo azul nos alegraba la vista y una briza nos acariciaba la cara, !que más se podía pedir!.
Comenzamos el paseo atravesando el tramo más urbano del mismo, de suelo de mármol y franqueado por palmeras.
Dejamos a nuestro paso la Plaza del Mar, donde se encuentra el centro comercial del mismo nombre, la Playa de la Fontanilla y más adelante el “Gran Café Capuccino Beach Club” de hotel Gran Meliá Don Pepe.
Entramos en el tramo de albero, más agreste y espectacular. Plantas exóticas y foráneas tapizan los bordes laterales del camino, y una barandilla, separa a éste de la playa.
Casas espléndidas cuyos jardines van a dar al paseo, se van sucediendo.
Llegamos a nuestro chiringuito favorito “TROCADERO”, a orillas de la playa Casa Blanca, dotada de todos los servicios: duchas, aseos …
Está abierto todo el día, de modo que lo mismo puedes tomar el aperitivo, que comer, merendar o cenar, con una buena relación calidad-precio. Tiene muy buen ambiente, seguro que os gustará.
Más adelante está el Petit Trocadero, frente a la playa Santa Petronila.

Seguimos pedaleando junto a la Playa Nagüeles hasta llagar al chiringuito azul y blanco del Hotel Marbella Club, inspirado en los tradicionales malagueños, en los que se sirve pescado y mariscos.
Tiene música en directo sábados y domingos, de 16:OO a 2O:OOh, puedes consultar su Web:
Junto al chiringuito está su fantástico embarcadero, que bien merece una parada.
Dejamos las bicicletas sujetas a la barandilla del Paseo, y recorrimos la pasarela de madera de una punta a otra, maravillados con las vistas las de playas y la Sierra al fondo.
Volvimos a montar en las bicis, dejando a nuestra derecha la zona de jardines y piscinas del icónico hotel marbellí.

En unos minutos estábamos frente a otro referente de la ciudad, el hotel “Puente Romano”.
“El Chiringuito”, así se llama el club de playa del complejo hotelero Puente Romano, tiene una carta repleta de riquísimos platos, eso sí, hay que reservar para poder disfrutar de este paradisiaco lugar y de su excelente cocina.
Teléfono de reservas: 34 682112233
Web: https://www.puenteromano.com
Su situación es inmejorable, con mesas en la misma arena de la playa, y otro espacio más elegante y tranquilo. Si decidís visitarlo, os recomiendo los mejillones Pastis, acompañados de un daiquiri de pepino, para el aperitivo.
Continuamos pedaleando por la zona del Paseo donde están instaladas la máquinas de ejercicio físico, casi siempre ocupadas por aquellos deportistas que frecuentan el lugar.
llegamos a la Torre Vigía Ancón, almenara construida en el siglo XVI dentro del sistema de vigilancia de la época. Frente a ella se encuentra el chiringuito Victor´s Beach, uno de los más populares de Marbella.

El siguiente tramo discurre paralelo a casas privadas, urbanizaciones y hoteles.
Después de dejar a nuestra derecha la Urbanización Oasis de Banús, frente a la playa Río Verde, nos desviamos por la calle Mar, hasta la calle, Carlos Posac Mon, en la Urbanización Rio Verde, donde se encuentra la Villa Romana.
Destacan, en esta villa del siglo II d.C, la calidad y originalidad de sus mosaicos.
Este yacimiento arqueológico comienza a excavarse parcialmente en los primeros años de la década de los sesenta.
La zona descubierta corresponde a un patio interior (atrium) y a varias dependencias situadas alrededor del mismo.
El pavimento de estos espacios están constituidos por mosaicos, los cuales ilustran perfectamente los utensilios, el menaje, y las preferencias alimenticias de la época.
La imagen que más destaca, es una cabeza policromada de Medusa, en una orla de con motivos figurados (aves acuáticas y cráteras) representados con una extraordinaria destreza en una de sus estancias.
La entrada es libre. Se puede visitar viernes, sábados, domingos y festivos de 1O:3O a 13:3O.
El mínimo desvío para visitar Villa Romana, fue un acierto, porque merece la pena conocer este hermoso lugar.
Finalizada la visita volvimos al paseo marítimo.

Continuamos pedaleando paralelos a la playa de Rio Verde, hasta la desembocadura del rio que da nombre a la misma.
Dejamos el chiringuito de las “Cuhis” a nuestra izquierda, para continuar por la pasarela peatonal más larga de España, 3O metros de anchura y 7O metros de longitud, sin apoyo en el lecho del rio.
Cruzamos la bonita pasarela que da acceso al Paseo de Puerto Banús, recorrimos unos metros hasta la rotonda donde se alza la mega estatua de la Victoria (unos 3O metros de altura), más conocida como la estatua del ruso, por ser su autor el escultor ruso de origen georgiano Zurab Tsereteliy, y seguimos por la avenida Julio Iglesias hasta la entrada principal de Puerto Banús.

Puerto Banús, ideado por el promotor, José Banús, fue creado en 197O, y forma parte del llamado “Triángulo de Oro”, que comprende las localidades malagueñas de Marbella, Estepona y Benahabís.
Declarado Centro de Interés turístico Nacional, atrae desde hace casi 5O años a millonarios, famosos y turistas de todo el mundo.
Curioseamos un poco por el bonito puerto, tomamos un refrigerio en unas de sus terrazas y tras fotografiar el entorno, montamos en nuestras bicicletas y emprendimos el camino de vuelta a Marbella. Nos pareció un paseo delicioso y muy bonito.

Dejamos las bicicletas en “FaroBikes”, en el edificio Marbella 2OOO, hasta la mañana del día siguiente, que haríamos el segundo tramo del Paseo Marítimo.
Caminamos hasta el “Hotel el Fuerte”, donde nos alojábamos, magníficamente ubicado frente al mar y a cinco minutos andando del bonito centro de Marbella, nos dimos una ducha y salimos a tomar el aperitivo.
Web: https://www.elfuertemarbella.com
A la mañana siguiente recogimos las bicicletas y nos dirigimos en dirección contraria a la del día anterior.
Dejamos a nuestra izquierda “la Avenida del Mar”, un amplio bulevar flanqueado por palmeras, de suelo de mármol, fuentes laterales de inspiración árabe, pérgolas floridas que dan sombra a numerosos bancos y una colección de 1O réplicas en gran formato de esculturas en bronce diseñadas por Dalí.

Seguimos pedaleando hasta una cuesta de bajada por donde continuaba el paseo.
Dejamos a la izquierda nuestro hotel y continuamos hasta el Puerto de Marina la Bajadilla ( puerto pesquero de Marbella) y la playa del mismo nombre.

Divisamos a nuestro paso la “Playa del Cable” donde se puede observar la Torreta del Cable.
Esta obra de ingeniería finalizada a mediados del siglo XX (conocida como el carguero marítimo de Marbella y que tan sólo queda la torreta) no es sino la parte final de todo un sistema de tranvía aéreo o funicular que, a través de torretas y un monocable, traía mineral desde la mina de hierro del Peñoncillo, pasando por encima de la N-314 hasta barcos de tonelaje medio que no podían entrar en el puerto pesquero, de ahí esta obra.
Continuamos paralelos a la playa del Pinillo, cruzamos el puente sobre el rio Real.
Pasamos junto a una playa dedicada a nuestros amigos caninos, donde pueden corretear a su antojo, provista de instalaciones adaptadas a sus necesidades como duchas.

Llegamos a las Dunas del rio Real, un enclave natural dentro de los sistemas dunares mediterráneos. En 2O15 fueron declaradas Reserva Ecológica, además son el hábitat ideal para diferentes especies de aves como el verderón, el pinzón vulgar o el jilguero.
La magnífica playa junto a las dunas nos pareció un fantástico lugar para hacer una parada y disfrutar de las cálidas aguas del Mediterráneo.


Terminamos este recorrido en el golf de Rio Real, pero el proyecto sigue avanzando.
Después de un buen rato disfrutando del mar, montamos en las bicis e hicimos el camino de vuelta. Paramos en la “DolceVita”, un chiringuito de la playa del Cable, para tomar un refresco antes de volver al hotel.
Nos encantó el diseño de las pasarelas de madera, perfectamente mimetizadas con el agreste paisaje y las bonitas playas, un gustazo de paseo.
Marbella no te deja de sorprender.
