Según el mito, el argonauta griego Cale estableció el primer asentamiento, origen de la ciudad, hacia el siglo III a.C., de ahí que los romanos llamaran Portus Cale al puerto que fundaron el año 136 a.C.

Poco antes de que el Duero se derrame en el mar, Oporto se despliega desde las colinas hasta sus orillas. Río y ciudad, indisociables, protagonizan uno de los paisajes más hermosos del norte de Portugal.

Sus casas de piedra con tejados rojos y coloridas fachadas se arremolinan dando lugar a una de las ciudades más bellas de la costa atlántica de la península Ibérica.

Además de su belleza natural, Oporto posee un bellísimo centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996

 

Oporto fue nexo comercial entre Olissipona (Lisboa) y la actual Braga, en aquellos tiempos llamada Barcara Augusta por los romanos, que dominaron la zona hasta que fueron desplazados por una invasión de tribus bárbaras, los Suevos. En el 417 los alanos, otra tribu bárbara, intentó arrebatar a los suevos sus dominios, pero estos consiguieron repeler el ataque.

A raíz de este episodio el rey Hermerico I ordenó construir murallas alrededor del castillo que habitaba, dentro de las cuales estaban también las viviendas de los soldados. Este asentamiento, a cuyos pies estaba el puerto, recibió el nombre de Calen Castrum Novum (Castillo Nuevo de Cale), adquiriendo la denominación de civitas. En la base de esta colina se situaba Portus Cale (actual Ribeira), que pasaría a designar también a la ciudad alta a partir de finales del siglo V, y daría nombre al país. Sobre la otra orilla del Duero se levantó otro castillo defensivo. Los dos forman parte del escudo de la ciudad, situados a los lados de la Virgen María, protectora del burgo.

Tras la invasión musulmana de la Península, Oporto fue reconquistada y poblada por el Reino de león, al que perteneció hasta su independencia, dando lugar al Reino de Portugal. Alfonso VI, rey leonés, otorgó este condado, que se extendía desde el Miño hasta el Duero, a su hija bastarda Teresa, casada con Enrique de Borgoña.

El hijo de ambos fue el primer rey independiente de Portugal, Alonso Henríques


 

En 1394 nació en Oporto Enrique el Navegante, hijo de Juan I de Portugal.

Los descubrimientos enriquecieron a Portugal y sus puertos, entre ellos Oporto, que vivieron una época de fuerte dinamismo.

Oporto desarrolló una gran actividad marítima y comercial que la puso a la cabeza de la industria portuguesa de construcción de buques.

Entre 158O y 164O Portugal perteneció a España, lo que supuso un gran crecimiento urbano y administrativo que culminaría en el llamado siglo de oro de Oporto, el XVIII.

En la actualidad, esta ciudad famosa por sus vinos, es dinámica abierta y muy bella. En 2OO1 fue nombrada capital cultural de Europa.


 

Llegamos a el Hotel NH, nuestro alojamiento elegido, por la mañana temprano. Ubicado en la Plaza de Batalha, fue un inmejorable punto de partida para descubrir esta vibrante ciudad.

Esta plaza debe su nombre a la lucha que aquí se libró en el siglo X entre las tropas de Almanzor y los habitantes de Oporto, que perdieron la contienda.

Hoy día está muy concurrida, llena de bares y restaurantes, pero tranquila y acogedora.

El NH ocupa un elegante palacio del siglo XVIII de fachada roja. Encantador y comodísimo, es, en mi opinión, uno de los hoteles mejor situados de la ciudad.

Dejamos el equipaje mientras nos preparaban la habitación y nos lanzamos a la calle ávidos de experiencias y aventuras


 

 

Lo primero que hicimos fue recorrer la Plaza de Batalha, donde pudimos ver la iglesia de San Ildefonso, construida en el siglo XVIII, con su hermosa fachada cubierta con azulejos de Jorge Colaço, representando escenas de la vida del santo. Vecinos de la iglesia, son la Oficina Central de Correos (finales del XVIII) y el Teatro Nacional Sao Joao, de estilo renacentista.

En el centro se erige la estatua del rey Pedro V, muy aclamado por los portugueses por las mejoras logísticas y tecnológicas que introdujo en el país a mediados del siglo XIX.

Seguimos por la calle Santa Catarina, a dos minutos del hotel, la zona comercial más importante de Oporto.

 

 


 

Esta calle peatonal de la parte alta de la ciudad, comienza en la Plaza de Batahla y finaliza en la Plaza del Marqués de Pombal.

Santa Catarina está repleta de tiendas, vendedores ambulantes, restaurantes y cafeterías. Nos llamó la atención, la bonita y colorida arquitectura de sus edificios, destacando los de estilo Art Nouveau. Paramos a desayunar en el Café Majestic, un elegante café de la Belle Epoque, donde se intuye parte de la historia de Oporto de principio del siglo XX. Fue inaugurado el 17 de diciembre de 1921 con el nombre de Café Élite y se convirtió en el lugar de reunión de personajes ilustres de la época y fuente de inspiración de escritores y artistas.

Entusiasmados con el ambiente de la calle, la seguimos recorriendo, parando aquí y allá.


 

Fue una pena no poder ver otro de los imprescindibles de Oporto, el Mercado Bolhao, en reconstrucción actualmente. Es uno de los sitios más auténticos de la ciudad, está ubicado en la rua Fernando Tomás, una calle perpendicular a Catarina

El recorrido, sin embargo, nos deparó otras sorpresas como la preciosa iglesia de las Almas (siglo XVIII), revestida de azulejos azules que representan escenas de la vida de San Francisco de Asís y Santa Catalina y son tan típicos de Portugal; bonitas tiendas tradicionales como “A Perola do Bolhao” Y otras de diseño moderno de grandes firmas, además de fantásticas y tentadoras pastelerías como “ Fabrica de Nata” o la famosa pastelería Mengos.


 

Desde Santa Catarina continuamos paseando por la rua Fernando Tomás hasta la Plaza de la Trinidad, donde se encuentra la iglesia que le da su nombre, un precioso edificio del siglo XIX realizado según el proyecto del arquitecto Carlos Cruz Amarante, que está enterrado en su interior.

De estilo neoclásico con influencias barrocas, posee unas grandes proporciones que hacen que resulte una iglesia imponente.

En la pequeña  y encantadora plaza donde se encuentra la iglesia, hay una bonita fuente del siglo XVIII.

Ya con hora de poder ocupar nuestra habitación, volvimos al hotel para descansar un poco. Nos esperaba una tarde movidita.


 

Nos instalamos en nuestra bonita y comodísima habitación y tras un pequeño descanso, salimos a la plaza, donde sentados en una agradable terraza, repusimos fuerzas degustando un riquísimo bacalao.

Desde Batalha continuamos por la rua 31 de Janeiro hasta la Plaza Almedia Garret, nuestro siguiente destino, donde se ubican la hermosa estación de metro y tren de SAN BENTO y la iglesia de San Antonio de los Congregados.

San BENTO no sólo es la estación más importante de Oporto, es también una bella obra arquitectónica de estilo neoclásico con elementos Art Nouveau.


 

Debe su nombre al convento San Bento del Ave María, que se alzaba en el mismo lugar y fue destruido por un incendio en 1783.

A finales del siglo XIX se decidió la construcción de una Estación Central en Oporto. El proyecto fue encomendado al arquitecto José Manuel da Silva. La obra se comenzó 189O y fue inaugurada en 1915.

La decoración del vestíbulo es obra del pintor Jorge Colaço  (19O5-1916)

Se trata de más de 2O.OOO azulejos con escenas en gran formato que relatan distintos episodios de la historia de Oporto.


 

Después de admirar la espléndida Estación de San Bento, entramos en La iglesia de San Antonio de los Congregados, situada frente a ella. Esta preciosa iglesia construida a finales del siglo XVII, donde antes existía una capilla dedicada a San Antonio de Padua, posee una sobria fachada decorada con azulejos representando a San Antonio. Merece la pena entrar.

Tras la iglesia se encuentra La Plaza de la Libertad, punto de partida de la Avenida de los Aliados, donde confluyen la parte moderna y la parte antigua de Oporto.


 

La Plaza de la Libertad es la plaza más importante de Oporto. Se encuentra ubicaba en el centro de la ciudad, a unos metros de la torre de los Clérigos.

En el centro de la plaza destaca la estatua ecuestre del rey Pedro IV que muestra la Carta Constitucional al pueblo.

Desde la Plaza de la Libertad sale la Avenida de los Aliados, llena de edificios modernistas de principio del siglo XX como el Ayuntamiento o las sedes de algunos bancos.

Unos metros más y llegamos a la Iglesia y Torre de los Clérigos.


 

Tuvimos que hacer cola para comprar la entrada y acceder a la Torre, pero mereció la pena.

La Iglesia de los Clérigos fue construida entre 1735 y 1748 en estilo barroco. Está coronada por la Torre de los Clérigos, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

En el siglo XVIII, la Hermandad de los Clérigos de los Pobres construyó un conjuntó monumental en el casco antiguo, en el sitio que se conoce como “cerro de los ahorcados”, ya que era el lugar donde se enterraban a los ajusticiados.

La iglesia fue rehabilitada en 2O14, en una intervención que dotó al conjunto de nuevos espacios museísticos, equipados con la última tecnología digital y multimedia.

 


 

Mientras esperábamos para subir a la Torre, pudimos ir viendo las diferentes zonas expositivas, que te explican la historia del lugar, además de la preciosa iglesia barroca de planta Ovoidal.


 

La Torre de los Clérigos es la torre más alta de Portugal; sus 76 metros de altura y los más de 2OO escalones culminan en una panorámica privilegiada de 36Oº de Oporto. La escalada merece la pena

Subiendo la torre nos encontramos con 49 campanas que forman un gran carrillón. Una vez arriba divisamos Oporto al completo. A nuestros pies, la Plaza de Lisboa y Campo Mártires da Patria, donde se encuentra una de las tiendas más antiguas y con más solera de Oporto, la Casa Oriental, que comerciaba en sus orígenes con productos traídos de ultramar, como el café, el té y el chocolate. En la actualidad además de estos, podéis encontrar productos autóctonos, como vino de Oporto, quesos, embutidos y bacalao entre otros muchos.

Fue fundada en 191O y conserva su original fachada, en la que todavía está expuesta una pintura mural de la época colonial portuguesa, que representa un explorador, que es servido por un nativo.

Divisamos también una preciosa perspectiva del Museo de la Fotografía. A lo lejos una soberbia panorámica de la Catedral, el río Duero, el Puente de Luis I, Iglesias, monumentos, tejados rojos y mucho color. !ESPECTACULAR!. No os lo perdáis. Personalmente, no me pareció nada cansada la subida.

Horarios de visita de la Torre de los Clérigos.

Domingos a Sábados: 9,00h a 19,00h

Precio: Acceso Iglesia gratis. Torre más Exposición 3 euros.

Web:    www.torredosclerigos.pt


 

En el 2O13 se construye una nueva plaza en el centro de la ciudad, junto a la Universidad, la PLAZA de LISBOA.

La estructura del complejo alberga tres niveles, en su cubierta una capa verde plantada de olivos que evocan a la conocida “Porta del Olival”, fortaleza antigua que corona el casco antiguo de Oporto. En medio se encuentra la zona comercial que une la Torre de los Clérigos con la librería Lello. El primer nivel es de estacionamiento y peatonal.

El jardín de olivos es ideal para descansar, de hecho, aquí volvimos por la noche, para tomar una copa después de cenar, y disfrutar del ambiente relajado y la buena música de su  TERRAZA CHILL OUT, “BASE”

Cenamos justo en frente, en BRICK, un pequeño restaurante a los pies de la Torre de los Clérigos, con platos muy ricos, saludables y muy originales.


 

El Museo de fotografía de Oporto se creó en 1997 para proteger y promover el patrimonio fotográfico de la ciudad.

El edificio se encuentra frente a los jardines de la Cordoaria, en Campo Mártires da Patria. La entrada es gratuita, así que os recomiendo una breve visita, para conocer la historia de Oporto a través de su colección de fotografías.

El edificio donde se ubica el Museo fue usado como cárcel desde su construcción por el arquitecto Eugenio dos Santos en 1796, quien también construyó gran parte de la Lisboa post-terremoto.

Muchas fueron las personalidades conocidas que tuvieron que pagar aquí sus delitos.

Horario: Lunes a Viernes, 1Oh a 18h Sáb-Dom y feriados: 15h a 19h.


 

VISTAS DESDE LA TORRE DE LOS CLÉRIGOS


 

Comenzamos nuestro segundo día desayunando en un restaurante pequeñito que nos habían recomendado, Dama Pé de Cabra, ubicado en el Paseo de San Lázaro, a cinco minutos de nuestro hotel. Fue un desayuno delicioso, económico, servido de forma exquisita y con productos de primera calidad.

Conviene llegar pronto porque se llena enseguida. Abre a las 9.3O.

Teníamos por delante un día lleno de sorpresas, por la mañana iglesia del Carmen y barrio de Cedofeita y por la tarde crucero por el Duero, visita de bodega, paseo por la Ribeira y cena en la calle de las Flores.

De modo que nos encaminamos hacia la Plaza Gómez Texeira, junto a la Torre de los Clérigos, donde se encuentra la iglesia del Carmen, por camino ya conocido.


 

La Iglesia de la Orden Tercera de Nuestra Señora del Carmo, así es su nombre completo, fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII. Es uno de los edificios más notables del rococó portuense, tanto por su arquitectura como por su ornamentación interior. Su fachada lateral, completamente cubierta de azulejos, es una auténtica belleza. El conjunto formado por esta iglesia y la adyacente de los Carmelitas, es Monumento Nacional y está al lado del Rectorado de la Universidad, en el corazón de la vida nocturna de la ciudad.

Cedofeita, en el centro histórico, es uno de los barrios de moda de Oporto, una mezcla de arquitectura tradicional con nuevos y punteros locales de actualidad y un ambiente muy joven.


 

Es el barrio del diseño y el arte, donde artistas emergentes muestran sus propuestas alternativas, siendo aquí donde se encuentran la mayoría de las Galerías de Arte de Oporto.

A unos minutos de la iglesia del Carmen, pasando por la Plaza de Carlos Alberto, llegamos al inicio de la parte peatonal de la Rua de Cedofeita, la más popular del barrio. Dedicamos un ratito a recorrer la calle, que al igual que Catarina, mezcla comercio tradicional con locales de marcas internacionales, aunque es más tranquila y pequeña. Desde Cedofeita  bajamos por la Rua Bombarda, perpendicular a ésta, camino de los Jardines del Palacio de Cristal.

La Rua de Miguel Bombarda es la calle de las Galerías de Arte por excelencia, ofrece multitud de opciones, que van desde las artes pictóricas y escultóricas tradicionales hasta el arte más vanguardista, pasando por tiendas de ropa de diseño de creadores alternativos.


 

Cada mes estas galerías inauguran nuevas exposiciones. En dichos eventos se suele cerrar la calle para que el público disfrute de unas fiestecillas improvisadas donde suele haber música, bebidas gratis y muchas actividades.

Después de un prolongado descenso llegamos al precioso parque-jardín botánico llamado Palacio de Cristal.
El nombre le viene, del que aquí se construyó en 1865, con motivo de la Exposición Internacional de Oporto, hoy inexistente.
El paseo por los jardines es delicioso, con estanques, fuentes y multitud de especies exóticas de plantas. Desde sus miradores las vistas del Duero próximo a su desembocadura y el puente Arrábida son maravillosas.

Después del parque seguimos nuestro paseo hasta la Iglesia de San Francisco, en la Rua Infante Don Enrique.


 

Los frailes franciscanos comenzaron a construir la iglesia de San Francisco en el año 1245. Más tarde tuvo que ser reformada tras el incendio que destruyó el antiguo claustro y parte de la iglesia.

Aunque los orígenes son románicos, posteriormente adquirió elementos góticos y más tarde predominó la decoración barroca.

El interior tiene tres naves revestidas con tallas doradas, en la que se cree que se emplearon más de 3OO kilos de polvo oro. Es tal la ostentación, que años atrás fue cerrada al culto por la pobreza que le rodeaba. En la nave lateral se encuentra uno de sus mayores atractivos, el árbol de Jesé, escultura de madera policromada de gran valor. Bajo el suelo de San Francisco se esconden las catacumbas, lugar donde se encuentran enterrados muchos de los hermanos franciscanos así como algunas de las familias nobles de la ciudad, también hay un osario con miles de huesos. La  iglesia de San Francisco está ubicada en Rua Infante D. Enrique.

Horario: De Noviembre a Febrero de 9:OO a 17:3O.  De Marzo a Octubre de 9:OO a 19:OO. De julio a Septiembre de 9:OO a 2O:OO. Precio:3,5O euros


 

A 5O metros de San Francisco se encuentra un hermoso edificio neoclásico, El Palacio de la Bolsa, construido sobre las ruinas del convento de los franciscanos, destruido en 1832.

La finca del antiguo convento fue donada por la reina María II a la Asociación de Comerciantes de Oporto para construir allí su sede.

La construcción comenzó en 1842, aunque la decoración interior no se completó hasta 1891, año en el que fue inaugurado por los entonces monarcas Don Carlos y su esposa Dña Amelia de Orleans.

EL interior es ecléctico, mezcla elementos arquitectónicos y decorativos de diferentes estilos. Destacan el Patio de las Naciones con su gran techo de cristal, la Sala Arábiga, inspirada en la Alhambra o la Sala Dorada. La visita guiada cuesta 7 euros, y te explica de forma detallada la historia del edificio. WEB:  http://www.palaciodabolsa.pt

Con el Palacio de la Bolsa terminaban nuestras visitas matutinas, tocaba reponer fuerzas para la tarde, que comenzaba con el Crucero por el Duero.


 

El Crucero de los Seis Puentes lo reservamos justo al llegar al hotel el primer día, algo que os recomiendo. Desde el Hotel NH hay un corto paseo hasta el Puente de Luís I.

El Puente de Luis I une el barrio de la Ribeira con Vila Nova de Gaia. Construido entre 1881 y 1886 según el diseño del ingeniero belga Tthéodophile Seyring, se considera el puente más importante de la ciudad y uno de los lugares icónicos de Oporto.

En el momento de su inauguración era el puente de hierro más largo del mundo. El gran arco mide 172 metros, el nivel inferior está a 44,6 metros sobre el nivel del rio y el superior a 6O metros. Por el nivel superior pasa la línea D del metro y también hay una pasarela peatonal, tiene 39O metros de largo. En los 174 metros de largo de el nivel inferior, que está suspendido del primero, circulan autobuses, camiones y coches.


 

Cruzamos a la otra orilla, Vila Nova de Gaia, donde estaba el embarcadero de donde partía nuestro barco, utilizando la mínima acera peatonal de la parte inferior del Puente Luis I.

Había un fantástico ambiente en Vila Nova de Gaia, gente visitando bodegas, contemplando las preciosas vistas de la Ribeira o fotografiando los RAVELOS, las bonitas barcazas que durante algunas centurias hicieron nuestro mismo recorrido comerciando con el vino de Oporto, y que ya forman parte del paisaje.


 

Junto a la orilla del Duero, en Vila Nova de Gaia, se alinean las numerosas bodegas que elaboran el vino de Oporto, un tipo de vino dentro de la categoría de vinos fortificados, debido a que se adhiere brandy al vino mientras está en proceso de fermentación, lo que en tiempos pasados permitía estabilizarlo para que soportara diferentes temperaturas y humedades en su transporte en barcos. Cualquier bodega es una buena opción para conocer el proceso de elaboración y la historia de este delicioso vino portugués (se remonta al siglo XVI) y, por supuesto, para probarlo. Nosotros nos decidimos por Sandeman, ubicada en un magnífico edificio de 1811, con vistas al Duero.


 

Durante el crucero, de apenas 5O minutos, conocimos los puentes más bonitos sobre el río Duero. Navegamos bajo el Ponte das Barcas, el Ponte de luís I, el Ponte Maia Pía (primer puente ferroviario, construido por la empresa de Eiffel), el Ponte Arrábida (situado en la desembocadura del río), el Ponte do Infante (en honor a Enrique el navegante) y el Ponte do Freixo. Fue un auténtico placer. MUY RECOMENDABLE.

Los barcos parten cada media hora, entre las 1O:OO y las 18:OOh, de Abril a Septiembre. De Octubre y Marzo hay salidas hasta las 16:OOh

Precio: 15 Euros.

Una vez atracamos, dejamos Vila Nova de Gaia cruzando de nuevo el Puente de Luis I y recorrimos la Ribeira repleta de gente, música, tenderetes, Un ambientazo


 

El laberinto de calles que componen el Barrio de la Ribeira es uno de los lugares con más encanto del casco antiguo de Oporto.

Las coloridas fachadas de sus casas, sus soportales de piedra repletos de restaurantes, se reflejan en las aguas del Duero, preciosa estampa, que podréis captar desde la otra orilla del rio, en Vila Nova de Gaia.


 

La Riberia es una magnífica opción para pasear por la noche, encontraréis decenas de restaurantes con terrazas en las que podréis degustar la riquísima gastronomía portuguesa, mientras disfrutáis de las vistas del Puente de Luis I y de Vila Nova da Gaia con sus bodegas iluminadas.

la Plaza de la Ribeira, activo centro comercial durante la Edad Media, sufrió una profunda remodelación a finales del siglo XVIII. En su lado norte se colocó una enorme fuente, a tres niveles, decorada con el escudo de armas de Portugal, y toda ella fue rodeada de edificios con arcadas. Una moderna escultura cúbica (el cubo de la Ribeira) preside la plaza.


 

Desde la plaza de la Ribeira ascendimos por esas estrechas y preciosas calles en pendiente, repletas de recovecos, tan típicas de Oporto. En el paseo hasta la Calle de las Flores vimos una pequeña capilla, bonitas terrazas, fachadas recubiertas de coloridos azulejos, y mucho, mucho ambiente.

Cenamos en una placita irregular, esquina con Rua de las Flores, llamada Largo de Santo Domingo. La terraza del restaurante del mismo nombre, que elegimos, compartía el espacio con otras igualmente encantadoras, amenizadas con música de diferentes artistas callejeros de indudable calidad. Comimos de fábula, cocina portuguesa de autor.

Después de cenar nos fuimos a tomar una copa a otra calle de moda y muy concurrida por la noche, Galerías de Paris.


 

El último día fue más relajado, dejamos el equipaje en la recepción del hotel y pedimos un taxi para las seis de la tarde, hora en la que nos teníamos que trasladar al aeropuerto. Cumplidos los trámites, salimos dirección a la Catedral, cercana al hotel. En el camino hicimos un alto en el Puente de Luis I para fotografiar otras perspectivas de la ciudad, todas ellas bellísimas. En unos metros más, nos encontramos con la imponente Catedral fortaleza.


 

Construida en la parte más alta de la ciudad, La Catedral de la Sé  es el edificio religioso más importante de Oporto.

Está situada en el barrio de Batalha, junto a las murallas que tiempo atrás protegieron la ciudad. El exterior del edificio tiene un aspecto de fortaleza con almenas.

Comenzó a construirse en el siglo XII, y en sus muchas transformaciones a lo largo de su historia, sumó varios estilos arquitectónicos. Su mayor parte es barroca, aunque la estructura de la fachada y el cuerpo de la iglesia son románicos, y el claustro y la capilla de San Juan Evangelista son de estilo gótico.


 

Al Claustro se accede desde el interior de la Catedral y es bellísimo, está decorado con azulejos que narran escenas religiosas. Desde el Claustro se llega también a la Casa del Cabildo, donde se expone el “Tesoro de la Catedral”.

La entrada al templo es gratuita. El precio de la entrada al Claustro y la Casa del Cabildo es de 3 euros.

Terminada la visita nos fuimos a la Calle de las Flores para desayunar y curiosear en sus bonitas tiendas en busca de algún recuerdo que comprar.


 

La Rua das Flores es desde 2O14 una arteria peatonal repleta de tiendecitas encantadoras, cafeterías, restaurantes y un sinfín de joyerías, de hecho fue la antigua calle de los orfebres y los joyeros. Paseando tranquilamente por ella, pudimos ver muchas mansiones del siglo XVIII con fachadas blasonadas, la bonita fachada rococó de la Iglesia de la Misericordia, diseñada por el arquitecto barroco Nicolau Nasoni y la Santa Casa de la Misericordia, un centro museológico destinado a preservar el patrimonio de la iglesia.


 

Empleamos el resto de la mañana en visitar la Librería Lello, en Rua das Carmelitas, 144 y el Museo Soares dos Reis, en Rua D. Manuel II, 56

La librería lello es sin duda una de las librerías más bonitas que he visto, pero también es cierto, que ha perdido la esencia que distingue  a esos establecimientos, es decir, no es un lugar acogedor donde buscar entre sus estanterías un buen libro, más bien, es una atracción turística abarrotada de gente, a la que se accede tras largas colas de espera. Aún así decidimos entrar.

En el edificio inaugurado en 19O6, destaca su bonita fachada neogótica, su hermosa y majestuosa escalera, las vidrieras de sus techos y los originales elementos Art Déco de su decoración.

No olvidéis comprar la entrada antes de hacer cola para entrar.

Lo mejor es ir temprano o minutos antes del cierre.

Horario: Lunes a Domingo de 1O:OO a 2O:OO

El precio es de 5 Euros, cantidad que te descuentan si compras un libro.

Después del baño de multitudes, recorrimos la escasa distancia que separa la Librería del Museo Soares dos Reis.


 

El Museo de Soares dos Reis es el museo público más antiguo de Portugal. Está ubicado en el Palacio dos Carrancas, que fue residencia de personajes ilustres como el duque de Wellington o D. Pedro II.

Alberga una de las colecciones de arte más completa de Oporto. Sus mejores obras datan del siglo XIX, y cuenta con esculturas de Antonio Soares dos Reis y Antonio Texeira, así como cuadros naturalistas de Pousao y Silva Porto.

Precio de entrada: 5 Euros Los domingos gratuito de 1O:OO a 16:OO

WEB: http://mnsr.imc

Después de pasear por las salas más interesantes del museo, admirar sus bonitos jardines, pasamos el tiempo que nos quedaba en la ciudad disfrutando de una deliciosa comida.


 

La gastronomía portuguesa tiene un sinfín de platos deliciosos, sobre todo de pescado, y en cualquier sitio se come bien.

Además de los ya mencionados, os recomiendo los locales que más me han gustado, para merendar, desayunar o cenar rico, rico:

En la calle de las Flores: Mercado Café y Chocolatería das Flores y Cantina 32

En la Plaza de la Ribeira: Adega Sao Nicolau y Restaurante Casario

En la Rua de las Galerías: Restaurante Galerías de Paris, Boheme entre Amis y Xico Quijo.

 

Oporto es fascinante.
En el corto espacio de tiempo que he podido recorrer sus calles apenas os he mostrado parte de lo que esta ciudad ofrece, tanto cultural como paisajísticamente.
He intentado resumir su esencia para completar en próximos viajes lo que aún nos falta por conocer.
Sin lugar a dudas, esta ciudad te engancha.

Escrito por Carmen Naranjo

Me llamo Carmen, soy historiadora del Arte, curiosa y viajera, y os quiero hacer partícipes de mis aventuras cotidianas en busca de momentos felices y lugares bellos.

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