El viaje a Emiratos Árabes quedará marcado en mi memoria para siempre.
Los primeros días disfruté del encanto de Abu Dhabi y Dubái, dos ciudades construidas sobre el desierto, que en 55 años, desde su fundación en 1971, han creado increíbles infraestructuras, bellísimos edificios con los diseños más vanguardistas, museos, y un lujoso estilo de vida.
Quedé fascinada con el ambiente multicultural de Emiratos. Abu Dhabi, su capital, la ciudad cultural, y Dubái la más centrada en el turismo, destacan por su limpieza, sus impresionantes jardines y la exquisita amabilidad de sus gentes.
El último día, antes de volver a España, recorrimos las fantásticas dunas del desierto emiratí en el emirato de Sharjat, y tras regresar al hotel, unas pocas horas antes de la salida de nuestro vuelo, sucedió lo inesperado, Irán en respuesta al ataque estadounidense, atacó las bases que los americanos tienen en Emiratos Árabes, la tecnología puntera de defensa emiratí intercepto numerosos misiles y drones, el espacio aéreo quedó cerrado y nuestro vuelo cancelado. A partir de aquí comienza la segunda parte del viaje, una gran experiencia vital.
Partimos el 22 de febrero del aeropuerto de Málaga, en un vuelo de Qatar Airways, con escala en Doha y destino Abu Dhabi.
Tras diez horas de vuelo con la correspondiente escala en Doha, aterrizamos en el aeropuerto de Abu Dhabi, desde donde nos dirigimos a nuestro hotel deseando comer algo y descansar del largo trayecto. A la mañana siguiente comenzó la primera parte de este apasionante viaje.

Os hago un pequeño resumen del origen y la fundación de Emiratos Árabes, que creo necesario para comprender su prodigiosa evolución:
En la antigüedad, el territorio era habitado por tribus árabes, nómadas agricultores, artesanos y comerciantes, acostumbradas a saquear barcos mercantes de potencias europeas que navegaban por sus costas.
El Islam se asienta en la cultura local en el siglo VII d.C., y el Islam sunní en el siglo XI d.C. A partir de 182O, Reino Unido firma con los dirigentes o jeques de la zona un tratado de paz para poner fin a la piratería. En 1892, debido a las pretensiones de Rusia, Francia y Alemania, llegan a un segundo acuerdo con los británicos, en el que les garantizan el monopolio único sobre el comercio y la explotación de recursos.
La zona emiratí, llamada “Costa de los piratas” pasa a llamarse “Estados de la Tregua” (los actuales siete Emiratos Unidos, Catar y Bahréin).
En 196O, se crea la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), siendo Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Venezuela, sus fundadores, con sede en Viena, Austria. Los siete emiratos, que posteriormente formarían Emiratos Árabes Unidos, se unieron en 1967. En 1968, Reino Unido retira su fuerza militar de la región.
En 1971, seis Emiratos se independizan del Imperio británico: Abu Dhabi, Dubái, Sharjah, Ajmán, Umm al Qaywayn, y Fujairah, formando la Federación de los Emiratos Árabes Unidos, con un sistema legal basado en la Constitución de 1971. Una vez consolidado, el 12 de Junio se unieron a la Liga Árabe. El séptimo emirato Ras Al-Khaimah, se adhirió al año siguiente.

Después de unas reconfortantes horas de descanso y un buen desayuno, salimos a descubrir los más emblemáticos y hermosos rincones de Abu Dhabi.
La Mezquita del jeque Zayed, una majestuosa simbiosis de arte y espiritualidad, apareció ante nuestros ojos blanca y resplandeciente bajo sol.

Esta mezquita, la más grande del país, está considerada una de las maravillas del mundo moderno. Su diseño está inspirado en los estilos mogol y marroquí.
Su nombre hace honor al primer presidente de Emiratos Árabes Unidos, Zayed ibn Sultán Al Nahayan, fallecido en el 2OO4, cuyo lugar de descanso se encuentra en los terrenos aledaños a la mezquita.
Fue construida entre 1996 y 2OO7, utilizando un mármol blanco de gran belleza, y cuenta con cuatro minaretes que superan los 1OO metros de altura.
Su interior, con capacidad para 4O.OOO personas, tampoco deja indiferente. Lo precede un hermosísimo patio decorado con mosaicos.

Cuenta con 82 cúpulas y más de mil columnas de mármol decoradas con piedras semipreciosas y detalles dorados.
El interior de la mezquita está adornado con lámparas chapadas en oro y cristales de Swarovski que cuelgan elegantemente de sus cúpulas, y la mayor alfombra del mundo tejida a mano.
La entrada a la mezquita es gratuita para todo el mundo y sólo hay que cumplir una serie de normas, como llevar pantalones largos los hombres y un pañuelo que cubra el cabello de las mujeres, además de ropa holgada que tape piernas y brazos. En caso de necesidad, hay tiendas donde comprar atuendo adecuado.
Se puede visitar de día y de noche iluminada, bellísima en ambos casos.

De nuevo en el bus, cruzamos el puente Al Mqta, construido en 1967, el primer puente emblemático que conecta el continente de Emiratos Árabes Unidos con la isla de Abu Dhabi.
Continuamos el paseo recorriendo uno de los lugares más ricos de la ciudad, la zona de los Ministros, lujosa, exclusiva y residencial. Admiramos en el distrito de Al Khubeirah, fantásticos edificios como las “Etihad Towers” y “Bad Al QasrHotel”. Nuestro asombro aumentaba kilómetro a kilómetro, no nos cabía en la cabeza que se hubiese logrado levantar semejante ciudad en tan pocos años.
llegamos a la Corniche, un espectacular Paseo Marítimo en el centro de Abu Dhabi, con maravillosas vistas del skyline de la ciudad.
En esta exclusiva zona, hicimos una parada para disfrutar de una suculenta comida en uno de sus fantástico restaurantes.

Continuamos el camino hasta encontrarnos con el hotel Emiratos Palace, situado a orillas del Golfo Pérsico, uno de los más lujosos del Mundo y de los pocos con 7 estrellas
Costó construirlo más de 3 billones de dólares, y tiene 1,3 kilómetros de playa privada.
Aunque los precios de sus habitaciones son prohibitivos, la visita a su espectacular hall es gratuita, y si queréis, podéis tomar algo en alguno de sus bares.

Seguimos el recorrido dirección a Al Batee área, donde se encuentran los palacios de la familia real.
El Qasr Al Watan (palacio de la nación) es el principal palacio presidencial y real abierto al público.
Destaca su arquitectura islámica, caracterizada por sus numerosas cúpulas y el lujo de sus materiales (mármol y oro).
El interior del edificio, decorado al estilo tradicional árabe, alberga el legendario Corán de Birminghan, el primer mapa moderno de Arabia, códices prehispánicos y miles de piezas de plata y cristal además de una impresionante biblioteca con más de 5O.OOO libros.
Fue inaugurado en 2O19, y funciona como sede para recepciones y cumbres diplomáticas.Conviene reservar entrada, si queréis visitarlo.
Horario de vista: todos los días de 1O:OOh a 22:OOh
Web: https://www.civitatis.com pincha aquí para reservar

Pasamos parte de la tarde en la isla de Saadiyat, una de las zonas más ricas de Abu Dhabi gracias a sus propiedades de lujo, playas exclusivas y su distrito cultural donde se encuentran El Louvre Abu Dhabi y el Museo Nacional Zayed:
El Museo Nacional Zayed, museo de los Emiratos Árabes Unidos, te permite dar un repaso a la historia, identidad y cultura de éste país desde su origen hasta la actualidad.
El Louvre, fue inaugurado en el 2O17, es el museo más importante que visitar en Abu Dhabi, Obra del arquitecto francés Jean Nouvel, esta maravilla arquitectónica destaca por su cúpula de acero flotante, que permite que se filtre la luz solar creando un mar de estrellas.
En su interior se encuentran obras de grandes maestros cedidas por varios museos franceses como el Louvre y el Museo D´Orsay. Aunque la colección propia todavía no es importante, el museo va adquiriendo obras que lo convertirá en poco tiempo en uno de los referentes culturales de Oriente Medio.
Una buena opción para visitar este museo alejado del centro de la ciudad, es reservar la entrada para evitar colas.
Horario de visita: jueves y viernes 1O:OOh a 22:OOh, lunes cerrado y el resto de días cierra a las 2O:OOh
Web: https://www.civitatis.com
No es mala idea dedicar algún tiempo para disfrutar de la playa Saadiyat de arena fina y aguas turquesas, considerada una de las playas más bonitas del país.

La siguiente visita fue a uno de los centros comerciales más visitados de Abu Dhabi, que forma parte del parque temático Ferrari World, la delicia de los amantes de la marca italiana.
Si queréis disfrutar de las numerosas atracciones, relacionas con los coches, de este inmenso parque, podéis hacer vuestra reserva en la web: https://www.vanitatis.com

De vuelta al hotel paramos un momento para disfrutar de las vistas de la ciudad desde la Corniche. Espectaculares edificios como las icónicas Etihad Towers, el rascacielos ADNOC y el St Regis Abu Dhabi, destacaban en el horizonte bellamente iluminados.
También se divisaba la exclusiva villa en la que reside el rey emérito Juan Carlos I en la Isla de Nurai, un enclave paradisiaco y privado a unos minutos en lancha de la costa de Abu Dhabi.

La mañana siguiente fue fantástica, desayunamos, hicimos las maletas y salimos del hotel.
Las primeras horas del día las dedicamos a visitar la Heritage Villaje, una reconstrucción de un pueblo de oasis tradicional, que ofrece una visión interesante del pasado pescador y recolector de perlas de Emiratos.
Este museo al aire libre, expone los aspectos tradicionales de la forma de vida del desierto, que incluyen una fogata con cafeteras, una tienda de campaña de pelo de cabra y un sistema de riego falaj, además de tiendecitas de artesanía local.


Dimos nuestro último paseo por la Corniche , este larguísimo Paseo Marítimo de ocho kilómetros, con un sendero delimitado para andar o practicar deporte, en el que además hay zonas de sombra para descansar, parques y puestos para tomar algo o comer.
Tomamos la fotografía de rigor con el emblemático Rixos Marina Abu Dhabi al fondo bajo un cielo azul, pisamos la fina arena de Corniche beach, una playa pública donde puedes bañarte con vistas a la que fue la bandera más alta del mundo con 122 metros de altura y a la cúpula del teatro de Abu Dhabi, y dijimos adiós a este ciudad que nos había conquistado.

De vuelta en el hotel, comimos y cargamos las maletas en el bus en busca de nuestro próximos destino, Dubái. El viaje fue tan entretenido que se nos hizo corto.
Tomamos posesión de las habitaciones de nuestro nuevo hotel, y cada cual dedicó su tiempo a lo que le apeteció, ya que la próxima cita era al anochecer.
A la hora convenida salimos en busca de nuestra primera experiencia en Dubái, un paseo por la Marina de dos horas de duración a bordo de un Dhow, donde también disfrutaríamos de una cena y un espectáculo.

Buscamos nuestro barco y una vez ubicados en las mesas situadas en la cubierta de la embarcación, zarpamos.
Quedamos maravillados con la vista de los fantásticos edificios iluminados y la Ain Dubái, la noria de observación más alta y grande del mundo, que cambiaba continuamente de color.
Mientras cenábamos el barco recorría la Marina, y entre bocado y bocado, no podíamos dejar de hacer fotos fascinados con el fantástico juego de luces.

Después de la cena comenzó el espectáculo, consistente en una exhibición de danza tanoura, vibrante y llena de ritmo, que nos animó a todos a salir a la pista de baile.
Fue una velada deliciosa que os recomiendo disfrutar.
Podéis reservar el paseo en barco en la web: https://www.civitatis.com
Volvimos al hotel encantados y expectantes ante lo que nos podía ofrecer esta fascinante ciudad.

La mañana siguiente, después de disfrutar de un delicioso desayuno, fuimos a visitar el Burj Khalifa
El Burj Khalifa, es el edificio más alto del mundo y uno de los más bellos ejemplos de arquitectura contemporánea.
Construido entre 2OO4 y el 2O1O, este colosal edificio de 828 metros del altura, se puede ver desde una distancia de noventa kilómetros. También tiene el restaurante, el mirador y la discoteca situados a más altura del mundo.
Dejamos el autobús estacionado en el parking del Mall, el enorme centro comercial por el que se accede a los ascensores que te elevan hasta la planta 124 del edificio, donde se encuentra el mirador. Subimos con velocidad de vértigo, era increíble lo rápido que habíamos llegado tan alto. Salimos al mirador desde donde divisamos toda la ciudad a nuestros pies, una auténtica maravilla, y después de inmortalizar el momento con cantidad de fotos, bajamos al centro comercial y de ahí a la calle desde donde contemplamos la esbeltez y majestuosidad del edificio.
Junto al Burj Khalifa se encuentran unas fuentes que ofrecen un espectáculo de luz y sonido por la noche, de modo que en la tarde volveríamos al Mall para disfrutar del espectáculo y del edificio iluminado.
Conviene reservar las entradas para garantizar la vistita. Pincha en enlace para reservar

Desde la zona más moderna de Dubai nos dirigimos a una de las zonas más tradicionales de la ciudad, el Mercado de las Especias y el Oro, donde llegamos atravesando el Adra en las barcas típicas de los antiguos pescadores de Emiratos. Allí dimos un paseo por las numerosas callejuelas llenas de tiendecitas dedicadas a la venta de perfumes, oro, especias y recuerdos.

Seguimos el recorrido por el barrio de Jumeirah cercano al mar, donde abundan las preciosas mansiones típicas de los emiraties, y paramos en la Mezquita de Jumeirah para tomar algunas fotos.
Esta hermosa mezquita se construyó con piedra blanca siguiendo la tradición fatimí medieval. Posee dos minaretes gemelos que se alzan enmarcando la cúpula central y tiene capacidad para 12OO devotos.
Volvimos al hotel por la avenida principal Sheikh Zayed Road.

La mañana siguiente fue de esparcimiento, yo personalmente la pasé en la piscina.
En la tarde visitamos uno de los edificios más asombrosos que yo he visto, no en balde ha sido considerado uno de los 14 museos más bonitos del mundo.
El Museo del Futuro, ubicado en Sheikh Zayed Road, fue creado por la Dubái Future Foundation e inaugurado el 22 de febrero del 2O22, explora la posible evolución de la sociedad en las próximas décadas mediante la ciencia y la tecnología.
El impactante exterior del museo también destaca por el uso artístico de la caligrafía árabe, que a su vez hace de ventanas de cristal. Diseñadas por el artista emiratí Mattarbin Lahej, reflejan inspiradoras líneas poéticas escritas por su Alteza Sheikh Mohamed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, una de las frases dice ” El futuro pertenece a quienes pueden imaginarlo, diseñarlo y ejecutarlo”
Precediendo el edificio se encuentra la escultura de la mano, conocida como “ Espejo: Creemos el futuro”, es una obra de acero inoxidable de 21 metros de altura, que representa un saludo de tres dedos (amor, victoria y triunfo) popularizado por el jeque Mohamed bin Rashid.


Comenzábamos un nuevo día, deseando conocer nuevos lugares que nos sorprendiesen en la zona moderna de la ciudad.
Nos dirigimos a la isla de la palmera “Palm Jumeirat” una gigantesca isla artificial en forma de palmera enfocada fundamentalmente al turismo.
Recorriendo algunas de las calles de la isla descubrimos magníficas casas, jardines exuberantes e icónicos hoteles como el hotel Atlantis.

En “The Palm Tower” visitamos la exposición que explica el desarrollo de la isla y el complicado proceso de construcción de la misma. Subimos a la planta 52 del edificio desde la que pudimos contemplar una perspectiva completa de esta hermosa obra de ingeniería.

Continuamos el recorrido hasta llegar al hotel Burj Al Arab, un icono mundial del lujo, famoso por su estructura de 321 metros en forma de vela situada sobre una isla artificial propia, a unos metros de la playa en el Golfo Pérsico
Inaugurado en 1999, este hotel de siete estrellas ofrece suites con mayordomo, helipuerto y restaurantes exclusivos.

La siguiente visita fue al Souk Madinat Jumeirah, un precioso mercado construido a semejanza de los antiguos basares, donde compramos algunos recuerdos de Dubái.


De vuelta al hotel, paramos en el puerto deportivo de la marina de Dubái para hacernos la última foto en esta fabulosa ciudad.

La mañana del último día en Dubái fue tranquila, después de comer nos recogían los land cruisers para hacer un excitante trayecto por las dunas del desierto emiratí.
Subimos a los coches y partimos dirección al desierto en el emirato de Sharjat, vecino del emirato de Dubái.
Comenzamos a sulfear por las doradas dunas, que se sucedían imponentes ante nosotros, y resultó ser divertidísimo.
El sol iba cayendo conforme nos acercábamos al campamento en el que disfrutamos de un bello atardecer a lomos de camellos.
Para recordar el momento me acerqué a una de las tiendecitas del recinto donde me pintaron con henna un bonito detalle en la mano.
El olor de las brochetas de cordero y los diferentes manjares del buffet nos condujo a nuestras mesas, donde disfrutamos de la auténtica comida beduina.
Se nos ofreció un magnífico espectáculo de danzas árabes típicas de la zona, y finalizado éste, volvimos a nuestros coches para tomar el camino de vuelta al hotel.


En el camino comenzamos a tener noticias del ataque iraní, pero comprobamos que nuestro vuelo, que salía a las 5 de la madrugada, no estaba cancelado, sin embargo, ya en el hotel no tuvimos tan claro que pudiésemos regresar a España.
A la media hora, estando todos dándole un último repaso a la maleta, se nos comunicó la cancelación del vuelo y que permanecíamos en el hotel, lo cual fue una suerte porque seguíamos magníficamente instalados y no sufrimos el caos del aeropuerto de Dubái.
Asimilada la noticia, vencida por el cansancio me dormí por un momento, hasta que el ruido de una alarma en el teléfono me despertó sobresaltada, era la primera vez en mi vida que estaba en semejante situación.
La alarma te avisaba del ataque enemigo y recomendaba no acercarse a las ventanas, oí ruido de puertas y intuí que mucha gente había bajado la hall del hotel, pero yo preferí quedarme plácidamente en mi cama, pensé que Dubái, ciudad que alcanzaba la excelencia en todos los niveles, tendría el mejor sistema defensivo antimisiles, y no me equivocaba. Hablé por whatsapp con uno de mis compañeros, que había tomado mi misma decisión, y después de una segunda alarma que daba las gracias por la colaboración me volví a dormir.
Fueron trascurriendo los días y las cancelaciones de diferentes vuelos, que después de ser confirmados se anulaban por otro nuevo ataque. Mientras tanto disfrutábamos de nuestro magnífico hotel.

Piscina, terracita, música, lectura y contacto continuo con familia y amigos a los que intentábamos tranquilizar, nos ocupaba el tiempo y nos distraía del problema de las continuas cancelaciones.
Un restaurante ”LOLA”, nos curó un poco la morriña con su carta de platos típicos españoles y la cerveza fresquita del aperitivo.

Pero a pesar de la entereza y del apoyo mutuo del grupo, llegó un momento en el que la escalada del conflicto se hacía patente e exigía tomar una decisión de urgencia. Todos de acuerdo elegimos la opción de salir de Emiratos y dirigirnos al Sultanato de Omán en autobús.
Conseguimos un vuelo que salía desde el aeropuerto de Mascate, capital de Omán, vía Estambul a Málaga.
De madrugada partimos, el viaje era largo, después de dos horas cruzamos la frontera de Emiratos Árabes sin problema y a continuación la frontera de entrada a Omán.
Kilómetros y Kilómetros de desierto iban pasando ante nuestros ojos.
Por fin llegamos a Mascate en el extremo sur del país. Ya en el aeropuerto, esperando confirmar nuestro vuelo, una de mis compañeras vio a un señor con un chaleco que lo identificaba como personal de la Embajada española y le hizo participe de nuestra situación. Resultó ser el embajador de España en Omán, grandísimo profesional y mejor persona. Acompañó a Paco el director de nuestra agencia, que nos acompañaba y se había hecho cargo de la situación en todo momento, y ambos comprobaron que nuestro vuelo a Estambul estaba cancelado. De inmediato nos ofreció ubicarnos en un avión del ejército que salía al día siguiente, por fin respiramos tranquilos.

Paco, siempre pendiente de que todos estuviésemos bien, reservó habitaciones en un fantástico hotel donde descansamos del duro viaje.
Después de una buena siesta y un bañito en la piscina, decidimos visitar el centro histórico de la ciudad, un lugar auténtico, lleno de encanto.
Mascate se extiende, misteriosa y elegante, entre las aguas del Golfo de Omán y las montañas de Jatar. Pese a su modernidad, la capital de Omán mantiene viva la esencia de su carácter tradicional.
“Mascate es una ciudad genuina cuyo cielo solo es acariciado por los minaretes de sus mezquitas y las siluetas de sus antiguos fuertes, que desde hace cuatro siglos, otean el mar para protegerla”


La Gran Mezquita del Sultán Qaboos es el monumento más imponente de Mascate. Preparada para acoger hasta 2O.OOO fieles es una obra maestra de la arquitectura islámica contemporánea.

La mañana siguiente fue de tramites y espera hasta que el avión del Ejército Español aterrizó y todos los compatriotas emocionados aplaudimos su llegada.
Fue un vuelo feliz con destino a la Base Militar de Torrejón de Ardoz.
Aterrizamos en nuestro país y abrazamos a nuestras familias y amigos, un final feliz para una increíble experiencia.
