EL MADRID DE LOS AUSTRIAS

Un paseo repleto de historia

Por En BARRIOS

La monarquía hispánica de los Austria gobernó España en los siglos XVI y XVII y poseyó un imperio que se extendía territorialmente por tres continentes, era dueña del mundo. Durante aquella época de esplendor, una ciudad fue elegida por Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV y Carlos II. Esta fue Madrid, cuyo desarrollo urbanístico de entonces, permitió que la Corte se desplazara a la actual capital de España.

El legado de los Austrias dejó su huella en un amplio barrio de Madrid que corresponde al primitivo trazado medieval de la ciudad, y en la actualidad estaría delimitado, por la Plaza de España, Cuesta de San Vicente, calle Segovia, calle de la Colegiata, calle de Preciados y Gran Vía.

Mi paseo comienza en la Plaza del convento de las Descalzas Reales, una visita ineludible del Madrid de los Austrias, tanto por la riqueza de sus colecciones de pintura, escultura, tapices, entre otras, como por su edifico en sí.
Se encuentra entre los museos más importantes de España.

Desde la Plaza de Callao, recorremos la Calle San Martín, paralela a Preciados, hasta la Plaza de San Martín, que comparte espacio con la de las Descalzas Reales. Con la cita, previamente reservada en su página web, podéis visitar este Convento de clausura de Clarisas.
Durante las visitas turísticas las monjas ocupan otros espacios, separados del convento visitable. En pequeños grupos, se recorren sus diferentes dependencias, cuya contexto histórico es explicado por un guía oficial.


Convento de las Descalzas Reales

Uno de los testimonios visibles que permanecen del Madrid de los Austrias es el Convento de las Descalzas Reales, que ocupa el palacio donde nació su fundadora, la princesa doña Juana de Austria, una de las mujeres más relevantes del Renacimiento español.

Ella y su hermana María, las dos hijas que Carlos I tuvo con Isabel de Portugal, se refugiaron en este convento, cuando viudas de sus respectivos maridos, se alejaron de sus cortesanas vidas.

Con dieciséis años, Juana se casó con su primo, heredero al trono Luso, Don Manuel de Portugal, de quince años y frágil salud, que según cuentan, murió víctima del tremendo deseo adolecente por su bellísima esposa. Tuvo un hijo, nacido apenas unos días de la muerte de su padre. Dada la hostilidad de la Corte portuguesa hacía la joven viuda y reclamada por su hermano Felipe II, regresó a España para ocupar el cargo de gobernadora del reino, durante los cuatro años que Felipe II fue consorte de Inglaterra, por su matrimonio con María Tudor. Jamás volvió a Lisboa y jamás volvió a ver a su hijo, el futuro rey portugués Don Sebastián.

Gobernó España sabiamente, desde julio de 1554 hasta mediados de 1559.

Con tan sólo diecinueve años y apoyada por Francisco de Borja consiguió formar parte de la Orden de los Jesuitas, convirtiéndose en la única mujer jesuita de la historia.

Juana fundó en el año 1557, siendo regente, el convento de Nuestra Señora de la Consolación para clarisas descalzas. Para este proyecto tuvo la complicidad de su confesor, el futuro San Francisco de Borja. Las primera comunidad de monjas Coletinas, llegó enviadas por él, desde Gandía.

Las obras de reconversión del viejo palacio se concluyeron en 1564. Estuvieron a cargo del maestro Antonio Sillero. El aspecto actual del interior del convento responden a una remodelación de Diego de Villanueva a mediados del siglo XVIII.

Todas las mujeres de la Casa de Austria estuvieron ligadas a este convento y le legaron valiosos tesoros convirtiendo el edificio en un pequeño Escorial. Obras de Pedro de Mena, Gaspar Becerra, Rubens, Tiziano, Sofonisba Anguissola, Sánchez Coello, Brueghel, Antonio Moro, entre otros, se conservan en un edificio concebido como un complejo religioso- social cuya extensión fue amplia.
Es una joya del Plateresco castellano que mira decididamente al Renacimiento, como se aprecia tanto en la fachada como en el Claustro.
Parte del convento de las clarisas de clausura, que hoy ocupan el edifício, es un Museo perteneciente a Patrimonio Nacional que se puede visitar.  Horarios:
Mar-sáb:1o:14h/16:oo-18:3oh
Dom fes:1o:oo-15:ooh
Tarifa única:6 euros
Dirección:Plaza de las Descalzas, S/N
En la página web de las Descalazas Reales se pueden comprar las entradas www.patrimonionacional.es
La visita guiada dura una hora.


 

Junto a las Descalzas Reales, en la Plaza de San Martin, remanso de paz, cerca de todo, se encuentra el Hotel Intur Palacio San Martin, que es para mi gusto, el mejor ubicado para conocer paseando, muchos de los lugares más interesantes de la capital. En una de las esquinas de la plaza se encuentra la Librería Bardón, una de las más bonitas que he visto, está especializada en ediciones tempranas e incunables, si sois amantes de los libros no dudéis en entrar.
Frente al hotel está el Palacio de las Alhajas, que pertenece a la Fundación Caja Madrid y está acondicionado para su uso como sala temporal de exposiciones. En estos momentos podéis ver “ Leonardo da Vinci. Los rostros del genio.”
Bajando por la calle San Martin, o por la calle Hileras llegamos a la peatonal y animadísima calle Arenal.


 

CALLE DEL ARENAL

La calle Arenal nos lleva de la Puerta del Sol a Ópera y de aquí a la Plaza de Oriente. Es una calle comercial muy concurrida, donde veréis  preciosos edificios con balcones de forja, decoraciones con motivos vegetales de influencia modernista o Art Nouveau, artistas callejeros, muchas tiendas, bares y restaurantes.

Uno de los edificios más sobresalientes de la calle es el Palacio de Gaviria, de los más lujosos de su época. Fue mandado construir por Manuel de Gaviria, Conde de Buena Esperanza, en la Calle Arenal,  que era la zona de moda de la burguesía, por encontrarse entre el Teatro Real y la Puerta del Sol. Se inauguró en 1851, con un baile presidido por la reina Isabel II.

En la actualidad está dedicado a albergar diferentes espacios lúdicos. En uno de ellos  se acoge una exposición de Tamara Lempicka. Una exhibición monográfica de la obra de la artista polaca, conocida por sus retratos y desnudos Art Déco.

La iglesia de San Ginés, de las más antiguas de Madrid, es el primer edifico que encontráis bajando la calle San Martín. Fue construida a mediados del siglo XVII y junto a las pinturas y esculturas que alberga en su interior, forma un importante conjunto histórico artístico y arquitectónico del Madrid de los Austrias. Entre las obras de mayor valor que se exponen, se encuentran la Purificación del Templo, de el Greco, La Anunciación, de Luca Giordano, tallas de Alonso Cano y Juan Pascual de Mena entre otras.

Junto a la iglesia, entre el callejón y la plazoleta de San Ginés podéis catar el chocolate y los churros más populares de Madrid en la chocolatería más castiza, “Chocolatería San Ginés”.

Otro local castizo de la calle es Casa Alberto. Lugar de encuentro de toreros ,dramaturgos y artistas, ha mantenido durante generaciones la tradición de la buena mesa. Su revuelto de bacalao, sus callos, albóndigas de ternera, sus tomates secos en aceite de oliva, deliciosos.

Otro de los edificios emblemáticos de la calle es la famosa discoteca Joy Eslava.

Seguimos por la calle Arenal hasta Ópera, plaza donde se encuentra el Teatro Real, y a unos metros de aquí caminando por la calle Carlos III nos topamos con la imponente Plaza de Oriente y el Palacio Real al fondo.


 

La hermosa plaza de Oriente está enmarcada por dos importantes edificios, el Teatro Real y el Palacio Real.

La monumental plaza está adornada con jardines y una excelente exposición de esculturas.

En el centro de la plaza se encuentra una estatua ecuestre de Felipe IV, realizada en bronce por Pietro Tacca en 164o. Fue la primera del mundo en sostenerse en pie sobre sus dos patas traseras, su autor se apoyó en los cálculos de Galileo Galilei, para lograr semejante proeza.

Las estatuas de los reyes españoles que tendrían que haber coronado el Palacio Real, escoltan a la estatua ecuestre.

Los jardines están diseñados en formas geométricas, que sirven para dar aire y realce  a la fachada del Palacio Real, fueron una iniciativa de José Bonaparte.

Junto al Teatro Real se encuentra un precioso café-restaurante, del estilo de los viejos cafés europeos, abierto desde las doce del medio día, El Café de Oriente, romántico neobarroco, levantado a mediados del siglo XIX. A parte de su deliciosa carta y su bonita terraza, tiene el atractivo de ubicarse en los sótanos abovedados del que fuera antiguo Convento de San Gil, del siglo XVII.

En la esquina de la plaza que queda a la derecha de Ópera, encontraréis El Real Monasterio de la Encarnación, en la placita del mismo nombre, fundado en 1611 por la reina doña Margarita, esposa de Felipe III, como convento de monjas de clausura. En su interior se guarda la famosa reliquia de San Pantaleón.

El convento conserva importantes conjuntos pictóricos y escultóricos de los siglos XVII y XVIII, con obras de Lucas Giordano, Gregorio Fernández o Pedro de Mena. Especial mención merece el relicario, que alberga un conjunto de 7oo piezas de marfil, coral, bronce y maderas finas.


 

La visita guiada de El Convento de la Encarnación se puede pagar en taquilla o reservar en www.patrimonionacional.es

Tarifa única 6 euros.  Horarios:
Martes-sábados 1o.oo a 14.oo h y 16.oo a 18.3o h
Domingo y festivos, 1o.oo a 15.ooh

Desde la recoleta Plaza de la Encarnación seguimos bordeando la Plaza de Oriente hasta el Campo del Moro, contemplando una preciosa perspectiva de la Plaza, con la Catedral de la Almudena al fondo. La entrada a este fabuloso jardín estilo ingles, entre el rio Manzanares y el Palacio Real, es gratuita. Pasear por él es un placer que no os podéis perder.


 

El Palacio Real es la residencia oficial del rey de España, aunque los actuales reyes viven en el Palacio de la Zarzuela. Fue Alfonso XIII, el último monarca español que residió en él. Se utiliza para ceremonias de Estado y actos solemnes.

Es el palacio real más grande de Europa Occidental y uno de los más grandes del mundo. Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de instrumentos musicales, los Strdivarius Palatinos. Pinturas de grandes maestros como Caravaggio, Velázquez o Goya, entre otros. Frescos de Battista Tiepolo o Mengs, y otras colecciones destacables, como la de la Armería, porcelana, relojerías y platería.

En el mismo solar donde hoy se alza la construcción barroca, se levantaba el Real Alcázar. Enrique III de Castilla, lo convirtió en una de sus más frecuentadas residencias, tras lo que el recinto obtuvo el adjetivo de real.

El emperador Carlos I y su hijo Felipe II transformaron la fortaleza en la residencia permanente de los monarcas. En 1734 un incendio arrasó el edificio y sobre sus restos, Felipe V, el primer rey de la dinastía borbónica que gobernaba en España, mandó construir el Palacio actual.

El edificio se inspira en los bocetos de Bernini para el proyecto del Louvre. En 1738 comenzó su construcción según planos de Filippo Juvara. A su muerte Bautista Sachetti continuó con el proyecto que finalizó Sabatini.

Carlos III fue el primer monarca que lo habitó de forma continuada.


 

En la fachada sur, la puerta principal del Palacio Real, ubicada en la Plaza de la Armería, se encuentra la entrada donde comienza la visita. En estos se días podéis ver “Cartas al Rey. La Mediación humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra” además de sus magníficas dependencias: Salones Oficiales, Real Armería y colecciones de Arte.

En https://entradas.patrimonionacional.es , se pueden reservar y comprar las entradas.

Las visitas guiadas hay que reservarlas directamente en taquilla.
La tarifa general es de 1o euros, y la tarifa reducida 5 euros.
Se puede visitar todos los días de la semana, 1o-18h (octubre a Marzo) y 1o-2oh (abril a septiembre), salvo días con actos oficiales.
En la Plaza de la Armería, frente al Palacio Real, se encuentra la Catedral de la Almudena, los dos edificios dan un aspecto magnífico a este espacio que completa un gran balcón con preciosas vistas.


 

El Cambio de Guardia de el Palacio Real de Madrid tiene lugar todos los miércoles y sábados del año, comenzando a las 11:oo en el Patio de la Armería, siempre que el clima y los actos oficiales lo permitan. Realizan un relevo cada 3o minutos hasta las 14:oo h.

El relevo solemne del Palacio Real, que comienza también en el Patio de la Armería, es el primer miércoles de cada mes, a las 12:oo de la mañana !!ESPECTACULAR!!. Tuve la suerte de presenciarlo y no creo que haya otro igual en el mundo. El colofón final fue el concierto que la magnífica banda de música del Palacio Real, dio finalizado el desfile.

Desde la Plaza de la Armería se divisa el Puente de Segovia, construido por Juan de Herrera en 1548, durante el reinado de Felipe II.


 

Desde la Plaza de la Armería continuamos nuestro paseo por la Calle Mayor, donde podemos ver El Palacio de los Duques de Uceda, también  llamado, Palacio de los Consejos y popularmente Capitanía General. Es uno de los ejemplos más característicos de la arquitectura palaciega del siglo XVII en Madrid.

Fue mandado construir hacia 161o por Cristóbal Gómez de Sandoval, primer duque de Uceda, hijo del duque de Lerma, que fue valido de Felipe III y a quien sucedió en su cargo.

En su momento, además del edificio principal, el conjunto abarcaba un convento de monjas Bernardas fundado por el mismo Duque de Uceda, del que hoy sólo queda la Iglesia del Sacramento, conocida como Catedral de las fuerzas Armadas.

En la actualidad el Palacio lo comparten Capitanía General y el Consejo de Estado.


 

Seguimos por la calle Mayor y a unos metros de Capitanía General está La Plaza de la Villa, llamada anteriormente Plaza del Salvador, que fue uno de los principales núcleos del Madrid medieval. En el siglo XV adoptó su actual denominación, coincidiendo con el reconocimiento del titulo de noble y Leal villa, otorgado a Madrid por el rey Enrique IV de Castilla.

La plaza totalmente peatonalizada, se rodea de algunos de los edificios más importantes y más antiguos de la historia de Madrid, de los siglos XV, XVI y XVII. En su centro se levanta el monumento a D. Álvaro de Bazán.

Del interior de la plaza salen algunas de las calles más antiguas de la ciudad: la curiosa y estrechísima calle del Codo, la calle del Cordón y la calle de Madrid.

Las Casa de la Villa, uno de los edificios principales de la plaza, encargado  construir por Felipe IV en 1629 para albergar las reuniones del Consejo, fue diseñado por el arquitecto Gómez de Mora. La galería de columnas de su fachada principal, la realizó Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII. Desde su origen fue sede del ayuntamiento de Madrid hasta el 2oo7, que se trasladó la alcaldía a el Palacio de Cibeles.

La Casa de Cisneros, es otro de los edificios de la plaza, mandado construir por Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del todopoderoso Cardenal Cisneros, hacia 1537. De estilo renacentista con decoración plateresca, fue comprado por el ayuntamiento a comienzos del siglo XX para albergar parte de las dependencias municipales.

La Casa y Torre de los Lujanes, el conjunto arquitectónico de carácter civil más antiguo de la capital, también se encuentra en esta plaza. El edificio de estilo gótico mudéjar, data del siglo XV. Desde 1858 alberga la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

El monumento central de la plaza está dedicado a D. Álvaro de Bazán, nombrado por Felipe II Capitán General de las Galeras de España. Obra de Mariano Benlliure, contiene en su pedestal unos versos dedicados de Lope de Vega.


 

A unos minutos de la Plaza de la Villa se encuentra otro de los principales testimonios visibles del Madrid de los Austrias, La CAPILLA DEL OBISPO, uno de los rincones artísticos ocultos de Madrid, ubicada en la Plaza de la Paja.
Nos dirigimos hasta allí por la calle del Cordón, desde la Plaza de la Villa, bajamos sus escalones y al final de la calle, cruzamos a la calle Costanilla de San Pedro, giramos a la derecha por la Calle Príncipe de Anglona y estamos en nuestro destino.
La plaza de la Paja debe su nombre, a que en este lugar, en el siglo XV, los vecinos tenían la obligación de entregar paja a los capellanes y cabildo de la capilla del Obispo.
Fue residencia de las principales familias nobiliarias de Madrid.
Esta plaza, con su jardín secreto, el palacio de Vargas, la Capilla del Obispo y sus terrazas, es un lugar con mucho encanto. Imprescindible


 

La Capilla del Obispo, oficialmente capilla de Nuestra Señora y San Juan de Letrán, es una joya arquitectónica de transición del gótico y el estilo renacentista, del siglo XVI, declarada Monumento Artístico y Bien de Interés  Cultural, cerrada durante bastante tiempo, en el que se ha llevado a cabo una profunda reforma. Se encuentra a las espaldas de la iglesia de San Andrés, con la que conforma el CONJUNTO MONUMENTAL DE SAN ANDRÉS.

En la época medieval esta zona era un barrio mozárabe que albergaba los restos arqueológicos del siglo XI de la original iglesia de San Andrés, donde estaba enterrado San Isidro, patrón de Madrid.

Fue en el siglo XVI cuando Francisco de Vargas y Medina, privado de los reyes Católicos, decidió construir una capilla funeraria  dedicada a San Isidro. Este edificio se añadió a la Iglesia de San Andrés y como fue terminada por su hijo, obispo de Palencia, pasó a ser conocida como Capilla del Obispo


 

Durante el siglo XIX, la Capilla del Obispo pasó a ser propiedad de la Casa de Alba.

Finalmente, en 198o, la Casa de Alba la cedió a la Diócesis de Madrid, con el único requisito de que se abriese al culto.

De estilo plateresco, propio del siglo XVI, su entrada parece más la de un palacio, que la de un edificio religioso.

La Capilla del Obispo se construyó entre 152o y 1525. Su espectacular retablo de madera rematado con pan de oro, y el magnífico sepulcro de alabastro del obispo Gutierre de Vargas y Carvajal, son impactantes.

Para poder disfrutar de las visita guiada de este monumento, hay que reservar previamente en el Museo de la Catedral de la Almudena. Los horarios de visita son todos las martes, a las 1o, 1o,45 y 11,3oh y Jueves tarde, a las 16 y 16,45h.

Finalizada nuestra visita, volvemos por el mismo camino, hasta la Plaza la Plaza de la Villa.


 

De nuevo en la Plaza de la Villa, seguimos por la Calle Mayor, y a unos pocos metros vemos la Plaza de San Miguel, donde se encuentra el mercado del mismo nombre, inaugurado como mercado de abastos en 1915 y hoy convertido en lugar de encuentro para disfrutar de la de gastronomía típica de Madrid. Un buen lugar para reponer fuerzas y saciar la sed.

Continuamos el paseo,  y a escasos metros llegamos a la PLAZA MAYOR, entramos a ella por el Arco de Cuchilleros.

Esta plaza porticada es el corazón del Madrid de los Austrias


 

La Plaza Mayor comenzó a construirse sobre el solar de la antigua Plaza del Arrabal, donde se encontraba el mercado más popular de la villa a finales del siglo XV. Durante siglos, aquí se celebraron festejos populares, corridas de toros, beatificaciones, y también algún auto de fe. En 158o, tras haber trasladado la corte a Madrid, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera y Gómez de Mora, comenzándose el derribo de las casas de las manzanas de la antigua plaza, ese mismo año.


 

La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 159o a cargo de Diego Sillero. De este edificio, sólo se conserva el sótano y la planta baja, pero fue el modelo que copiaron para edificar el resto. La Casa de la Panadería funcionó como Tahona Principal de la Villa y fijaba el precio del pan. Hoy día es sede del Centro de Turismo de Madrid.

El Arco de Cuchilleros es la más conocida de las nueve puertas de acceso, que tiene la plaza, debe su nombre a que aquí se ubicaban los talleres de cuchilleros que proveían de instrumental a los carniceros de la Plaza Mayor. Sus pintorescos edificios y su escalinata, la hacen original.

La preciosa escultura ecuestre de Felipe III, que ocupa el centro de la plaza, es una de sus obras de arte más valiosa. Diseñada en 1616 por Giambologna, y terminada por Pietro Tacca, fue un regalo del Duque de Florencia al rey Español. Hasta mediados del siglo XIX estuvo en la Casa de Campo.

Salimos de la Plaza Mayor por la Calle de La Sal.

 

 


 

La calle de la sal es corta y estrecha, y comunica la Plaza Mayor con la legendaria Posada del Peine, el hotel más antiguo de Madrid, hoy remodelado y abierto para los que quieran hospedarse aquí.

En tan corto espacio, nos encontramos establecimientos tradicionales como la antigua relojería, donde encontrar relojes de todo tipo. Hasta ella nos atrae su carrillón, reproduciendo  fragmentos de chotis y zarzuela. Junto a la relojería, la tienda de lanas del Gato Negro, otro clásico madrileño, enfrente los dibujos de Antonio Mingote decoran la fachada del edificio, con alusiones a personajes de la época y obra de Pérez Galdós.

Ya, a unos pasos de la Puerta del Sol, termina por ahora, nuestro paseo por el Madrid de los Austrias, que ampliaré en próximos artículos.


 

HOTELES Y GASTRONOMÍA

Mi hotel perfecto, estratégicamente situado, no sólo para pasear por el Madrid de los Austrias, sino también para recorrer los más emblemáticos lugares de Madrid es Intur Palcio de San Martín, que ya he mencionado. En la misma plaza de San Martín encontraréis parking, si es que llegáis en coche.

Otro hotel que os recomiendo es el Petit Palace Plaza Mayor.

Madrid tiene una enorme oferta hotelera, en Booking.com encontraréis las mejores ofertas en vuestro lugar elegido.


 

A lo largo de nuestro paseo pasamos por bares, restaurantes, pastelerías.Os voy a recomendar algunos de estos sitios que me han gustado.

Justo donde comenzamos nuestro paseo, la calle San Martín hay dos magníficas chocolaterías donde desayunar o merendar unos riquísimos churros con chocolate:
Los Artesanos 1902, la familia churrera más antigua de España. San Martín,2
Y Valor, justo cuando entras desde la Plaza de Callao, mi preferida porque está en una pequeña placita que forma la calle, con una terraza encantadora.

Para comer, pero que muy bien, comida vasca, os recomiendo la Taberna del Alabardero, en Felipe V, junto al Teatro Real y la Plaza de Oriente.
Cerca de la Plaza de la Villa está la Cava Baja y la Cava Ata, ambas calles repletas de locales donde comer bien. Casa Lucio me encanta, pero hay muchos otros.
El Mercado de San Miguel, Casa Alberto, son otros sitios que ya os he mencionado, donde daros un homenaje.

Escrito por Carmen Naranjo

Me llamo Carmen, soy historiadora del Arte, curiosa y viajera, y os quiero hacer partícipes de mis aventuras cotidianas en busca de momentos felices y lugares bellos.

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