Córdoba, en el centro de Andalucía, tiene una antigüedad de más de 5ooo años.

La más lejana evidencia de su existencia se traslada al Calcolítico, 3ooo a.C, aproximadamente, y desde entonces ha estado habitada de forma continuada.

Pareció nacer para ocupar un papel central en los grandes imperios que se asentaron en la Península Ibérica.

Córdoba fue capital de la Hispania Ulterior en tiempos de la República Romana, de la Provincia Bética durante el Imperio Romano, ciudad muy importante en época visigoda, capital del Califato de Córdoba durante la época musulmana y protagonista de cruciales acontecimientos en el reinado de los Reyes Católicos.

Esta trayectoria ha dejado un acerbo arqueológico impresionante del que poquísimas ciudades del occidente mediterráneo pueden presumir.

Toda esta riqueza histórica y cultural ha hecho que la UNESCO le reconozca en cuatro ocasiones su peculiaridad y encanto.

La Mezquita, La Judería, La Fiesta de los Patios y La Ciudad Califal de Madinat Al-Zahra, son PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Trasladarte en el tiempo paseando por el laberinto de estrechas callejuelas y pequeñas plazas de la Judería.

Embriagarte con el olor y color de las flores de sus patios.

Contemplar extasiados los monumentos que dejaron romanos y árabes.

Vivir el ambiente de sus tabernas…

Todo eso y mucho más, es Córdoba.


 

Corduba, la Córdoba Romana, fue fundada por el general Claudio Marcelo entre los años 169 a.C y 152 a.C, asentándose frente al tramo del río Guadalquivir (Betis para los romanos) en el que éste deja de ser navegable.

A los pies de una sierra rica en minerales y rodeada de una fértil campiña, el emplazamiento era sin duda ideal para crear una auténtica cibis romana.

Durante los primeros años, los romanos convivieron con la población indígena turdetana ya existente en poblados cercanos a la ciudad, que vivían de la agricultura, la cerámica y la distribución de cobre procedente de Sierra Morena.

La nueva urbe ostentó desde el principio la capitalidad de la provincia Hispania Ulterior “ Hispania lejana”.

Con el paso del tiempo se origina un periodo de conflictos en Roma, propiciado por las guerras civiles entre los hijos de Pompeyo y Cesar, que culminaría con el final de la República Romana.

La ciudad tomó partido por los pompeyanos, el bando perdedor, por lo que sufrió represalias durante un largo periodo.

Con la llegada del emperador AUGUSTO al poder las cosas cambian, le es concedida el status de Colonia Patricia, el más alto rango que una ciudad del imperio podía ostentar.

A lo largo del siglo I d.C. Corduba experimenta un desarrollo urbanístico sin precedentes. El perímetro amurallado se amplia hasta el rio Betis (Guadalquivir), y comienza un proceso de embellecimiento y monumentalización.

Fue en esta época en la que se construyó el Puente Romano, usado hasta nuestros días.


 

A finales del siglo III y comienzos del IV comienza la última etapa de dominación romana coincidiendo con la expansión del cristianismo.

Leovigildo conquista la ciudad en el año 572, y ésta permanece bajo dominio visigodo hasta el año 711, que es conquistada por los musulmanes.

Cinco años después de su llegada, los musulmanes convierten Córdoba en capital de Al-Andalus.

Abderramán I se alza como máxima autoridad y crea un Emirato Independiente, no reconocido por Damasco.

Dos siglos más tarde Abderramán III proclama el Califato de Córdoba, la etapa política de mayor esplendor, configurándose Córdoba como la ciudad más floreciente y el centro cultural más importante de todo occidente, con una célebre universidad, ricas bibliotecas y suntuosos edificios.

Su apogeo concluye en el año 1o1o, cuando el Califato, después un periodo guerras internas, se divide en Reinos Taifas dependientes de Sevilla.

En 1236, Córdoba es conquistada por el rey cristiano Fernando III el Santo.

Tras la Reconquista, se consagra la Mezquita en Catedral y se empiezan a construir las llamadas iglesias fernandinas.

Posteriormente la ciudad fue corte temporal de los Reyes Católicos, que residieron en el Alcázar de los Reyes Cristianos mientras dirigían las últimas operaciones militares, que culminarían con la reconquista de Granada

Pasados los tiempos de esplendor, Córdoba pasó a ser una ciudad de paso.

En el siglo xx se moderniza y recupera su protagonismo cultural.

Hoy día, el AVE y una inmejorable red de carreteras, facilitan la llegada  de turistas procedentes de todo el mundo a esta magnifica ciudad con un Patrimonio Histórico Artístico grandioso.


 

El rio Guadalquivir es la arteria que dio vida desde su orígenes a esta urbe. Guadalquivir quiere decir en árabe “rio grande y caudaloso”. Su paso por este casco urbano dibuja el perfil por el que se le ha reconocido siempre a CÓRDOBA.

El Puente Romano, construido en el siglo I, une las dos orillas, en una el Alcázar y la Mezquita-Catedral, en la otra, La Calahorra, una torre defensiva, hoy día sede del MUSEO VIVO de AL-ANDALUS.

La Torre de la Calahorra ha sido testigo a lo largo de los siglos de la historia y de las diferentes culturas que otorgaron a Córdoba su carácter, simbolizando, en cierto modo, la interculturalidad de la ciudad.

Comenzamos nuestro paseo por Córdoba, recorriendo las ocho salas del museo que alberga esta emblemática torre, viajando a través de ellas al pasado cultural de Al-Andalus y descubriendo los aspectos positivos de la colaboración entre cristianos, judíos y musulmanes.

Desde sus almenas disfrutamos de una espléndida estampa de la ciudad, sus torres y la sierra al fondo.

WEB: www.torrecalahorra.es  Email: torrecalahorra@torrecalahorra.com

TEL: 34 957293929

HORARIO: De 1 de Octubre a 3o de Abril, abierto de lunes a domingo, 1o:oo a 18:ooh. De 1 de Mayo a 3o de Septiembre, de 1o:oo a 14:oo/ 16:3o-2o:3oh.


 

Continuando el paseo camino de la Mezquita, encontramos al Arcángel San Rafael, que preside el Puente Romano desde el siglo XVII.

En 1651 una grave epidemia de peste causó estragos entre la población, fue entonces cuando se colocó la escultura de San Rafael como guardián de la ciudad. Desde antiguo los cordobeses confiaron en su ángel protector, y es por ello que se pueden encontrar infinidad de monumentos dedicados al arcángel en las casas, plazas y calles.


 

Cerca del Puente Romano, en el cauce del rio, vemos la gran noria del molino árabe mejor conservado, “El Molino de la Albolafia”. Su noria, a través de un ingenioso acueducto, servía para conducir el agua al antiguo palacio de los Emires, situado donde ahora está el Palacio Episcopal.

Tras la Puerta monumental del Puente, ya en la otra orilla del rio, dejamos a nuestro paso el Triunfo de San Rafael, en el centro de la plaza de su mismo nombre, en el barrio de la Mezquita.

Desde fuera, la formidable Mezquita se nos muestra con su imponente muralla almenada, fortalecida por torreones cuadrados, en la que se abren numerosas puertas. La puerta del Perdón, principal puerta al Patio de los Naranjos, se encuentra en la la fachada norte del muro, al pie del antiguo alminar musulmán reconvertido en torre campanario. Las vistas  del Patio de los Naranjos y las calles de alrededor, desde lo alto de la torre, son preciosas, os recomiendo que subáis.


 

Recorriendo la Calle Torrijos, frente a la fachada oriental de la Mezquita, se ubica el Palacio Episcopal, un edificio del siglo XVI, que antes de ser completamente reformado, fue residencia de los gobernantes visigodos y alcázar de los califas, siendo donado al obispado tras la Reconquista.

En torno a su bello patio de arcos, se reparten las salas del Museo Diocesano de Bellas Artes, con una importante muestra del patrimonio artístico de la Iglesia.

A unos pasos del museo podemos admirar un bello ejemplo del estilo gótico con influencia plateresca, la PORTADA DE SAN JACINTO del Hospital de San Sebastián, en la actualidad, edificio que forma parte del Palacio de Congresos y Exposiciones. No os perdáis el patio del interior, !precioso!


 

A la Mezquita se accede a través del espléndido Patio de los Naranjos, el patio más grande y antiguo de la ciudad.

Nosotros entramos a él por la Puerta de Santa Catalina, de estilo renacentista, en la fachada oriental del templo.

El patio original (patio de abluciones) fue construido por Abderramán I al mismo tiempo que iniciara la construcción de la mezquita.

Era un recinto pequeño proporcional al tamaño de la sala de oración.

En el siglo X Abderramán III, ya convertido en califa, decide modificar el patio, derribando el muro norte para su ampliación. El alminar, que se encontraba fuera del recinto, será derribado también, sustituyéndolo por otro de mayores proporciones, esta vez integrado en el propio muro.


 

Aunque la función del patio de abluciones era religiosa, éste se convirtió en punto de encuentro para la sociedad cordobesa de la época. También existen datos que apuntan a la utilización de las galerías como escuelas para niños, antes de que Alhakén II creara las escuelas públicas.

Ya en época cristiana, los pórticos, en especial el oeste, fueron usados como hospital y casa de niños expósitos.

Su nombre se debe a los 98 naranjos que contiene, plantados en hileras en el siglo XVIII. Cada una de las tres partes en la que está dividido el patio, está adornada con una fuente: Caño Gordo, Santa Catalina y Arca del Agua.

Disfrutar de este hermoso patio un día soleado, es un auténtico placer. Se respira un ambiente único y evocador, y es una magnifica antesala, que te prepara para la contemplación de una maravilla sin igual, LA MEZQUITA DE CÓRDOBA.

Contemplando tanta belleza se paró el tiempo.

Recorrimos cada rincón del templo con parsimonia y detenimiento, transportándonos a una época de esplendor de Córdoba en la que el arte llegó a sus cotas más altas.


 

En el siglo VIII, sobre los cimientos de un antiguo templo visigodo, el primer emir de Córdoba, Abderramán I, inicio las obras de la Mezquita.

Abderramán había llegado a Córdoba tras escapar de la masacre que sufrieron los herederos de la dinastía omeya en Siria, por lo que le llamaban “el príncipe errante o fugitivo”.

El nuevo centro sagrado debía servir para acoger a una gran cantidad de fieles, ya que el emir iba a sentar las bases para convertir Córdoba en la capital del Islán Occidental.

En la primera fase de construcción se aprecia el uso de materiales procedentes de antiguos edificios romanos y visigodos. En las posteriores ampliaciones llevadas a cabo por los sucesores de Abderramán I aparecen los capiteles árabes con la típica decoración vegetal.

En el siglo X, bajo el mandato de Alhakén II, hijo de Abderramán III, se alcanza el nivel artístico más sofisticado.

Las dos ciudades más importantes del Mediterráneo en esos tiempos, eran la gobernada por los califas omeyas en Córdoba y la Constantinopla de los emperadores de Bizancio. Ambas potencias colaboraron en proyectos culturales. Uno de ellos fue la decoración del MIHRAB de la Mezquita.

El Mihrab era la capilla desde donde el Imán dirigía la oración y junto al que se situaba el recinto para el califa y su sequito.


 

La inmensa sala de oración es un bosque de 85o columnas de mármoles, jaspe y granito sobre las que se apoyan 365 arcadas bicolores con forma de herradura en su nivel inferior y de medio punto en el superior.

Fue la mezquita más grande de su época.

Pocos días después de la reconquista de la ciudad por las tropas de Fernando III el Santo en 1236, el obispo de Osma hizo la consagración de la Mezquita en Catedral, dándole el nombre de Santa María la Mayor.

Hasta el siglo XVI se realizaron distintas reformas para adaptarla al culto cristiano. La construcción de la catedral se inició en 1523 a propuesta del obispo Alonso Manrique, no sin polémica a causa de la fuerte oposición que lideró el corregidor Luis de la Cerda. Finalmente Carlos V autorizó la obra a pesar que años después, de paso por la ciudad, al ver la Mezquita, que no conocía, mostró su arrepentimiento.

En la catedral destacan la bella sillería del coro de estilo barroco, la Capilla Real de estilo mudéjar, la grandiosa lámpara de plata, el retablo de mármol.

En la WEB:  www.mezquita-de-cordoba.org  podéis comprar vuestras entradas. También podéis hacer reservas para el magnífico espectáculo de luz y sonido.

En la WEB: www.mezquita-catedraldecordoba.es encontraréis toda la información necesaria.

Después de visitar la Mezquita, nos dispusimos a seguir con el recorrido que teníamos previsto.

Nuestra siguiente parada fue en el Alcázar de los Reyes Cristianos.

Desde la Mezquita, bajamos por la calle Torrijos dirección a la Plaza del Triunfo, y seguimos después por Amador de los Ríos, hasta llegar en apenas en unos minutos, a la Plaza de Campo Santo de Mártires, donde se encuentra el Alcázar. En la misma plaza se ubican también los Baños Califales, que podéis también visitar. !!Merecen la pena!!


 

Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo en 1236. Por aquel entonces, el edificio que formaba parte del antiguo Palacio Califal estaba totalmente asolado. Alfonso X el sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI.

Además de su función defensiva, el Alcázar fue un digno palacio para residencia de reyes.

Los Reyes Católicos trasladaron la Corte aquí durante la campaña de asedio al Reino de Granada, último reducto islámico.

En el Alcázar, Cristóbal Colón expuso en detalle a los consejeros de los monarcas, la magnitud de su expedición a las Indias, todavía no sabía que descubriría un nuevo mundo.


 

En la actualidad las instalaciones albergan un museo en el que se exponen vestigios de todas las culturas que en Córdoba florecieron.

Destaca el salón que contiene un magnífico sarcófago romano del siglo III y una importante colección de mosaicos también romanos.

Los Jardines del Alcázar comenzaron a realizarse en época árabe.

Se cree que las obras se pudieron empezar en época de Abderramán II, concretamente en el año 822.

El objeto de su trazado fue el de completar el espacio destinado al harén real, en el lugar más cercano a los baños, rematándose el espacio final con una huerta.

El Molino de la Albolafia, construido en la misma época, servía para elevar el agua del rio hasta el palacio del emir, a través de  un ingenioso acueducto, y abastecer también a los jardines.

El jardín andalusí se crea para el bienestar y cuenta con variedad de plantas aromáticas y medicinales además de especies exóticas de lugares remotos.

El Islán describe el Jardín del Edén con muchas fuentes y arroyos de los que brota leche y miel.

En esta época la naturaleza se convirtió en el elemento fundamental del arte. Los atauriques labrados en las fachadas de los muros de los edificios, eran una prolongación vegetal de los jardines. Una constante artística en la cultura musulmana y en el estilo mudéjar posterior.

Paseamos por los Jardines del Alcázar concebidos para el deleite de los sentidos y quedamos cautivados por su hermosura, entendiendo perfectamente el fin para el que fueron diseñados.

Dirección: Campo de los Mártires s/n

Contacto: tef. 34 95742o151.    WEB: www.turismodecordoba.org

E-MAIL: museos@ayuncordoa.es

Horarios De martes a domingo, de 8,3oh a 15.15h Lunes: cerrado.

Precios: adultos 5 euros, mayores de 65 años y niños gratis, estudiantes acreditados 2,5 euros.

Visita guiada: 15 euros.


 

Junto a los Jardines del Alcázar se extienden los restos de la antiguas murallas, que cercaron la ciudad en la antigüedad.

Muchas de sus puertas fueron destruidas con el paso de los siglos, pero todavía podemos admirar algunas de ellas como la Puerta de Sevilla, del siglo X, a través de la cual se entra en el Barrio de San Basilio, donde se encuentran algunos de los patios más bonitos y engalanados del florido mayo cordobés, pero de los Patios os hablaré más adelante. Junto a la Puerta se alza la estatua del poeta cordobés Aben Hazan (964-1O64),autor del “Collar de la Paloma”, un tratado sobre el amor y los amantes.

Más adelante, La Puerta de la Luna, que abre el lienzo hacia la Judería, nos lleva a una placita íntima, que los bares convierten en un rincón delicioso para tomar algo y descansar. En el testero del fondo hay una fuente mural erigida en honor del dios heleno Pan, de la que mana un chorrito de agua que provoca un suave rumor.


 

Junto al arco de la Luna, en dirección a la Puerta de Almodóvar, se erige la figura del filósofo musulmán Averróes (1126-1198), otro insigne cordobés, que introdujo el pensamiento aristotélico en Occidente.

Andamos unos metros más para llegar a la Puerta de Almodóvar.

De origen árabe, la Puerta de Almodóvar se llamaba originalmente Puerta del Nogal.

Ubicada en el tramo oeste de la antigua muralla, es una de las tres puertas que aún se conservan y dan entrada a la Córdoba medieval.

La escultura de Lucio Anneo Seneca, uno de los máximos representantes del estoicismo, preside la puerta.

Su obra constituye la principal fuente escrita de filosofía estoica que se ha conservado hasta la actualidad.

Este relevante cordobés, fue figura predominante de la política romana durante los reinos de Claudio y Nerón, de hecho, Nerón fue su pupilo y motivo de su suicidio, más tarde, cuando su afán de poder le volvió loco.

Tras la Puerta de Almodóvar se nos abre un entramado laberíntico de callejas, plazoletas y bonitos rincones, La bellísima JUDERÍA DE CÓRDOBA, que nosotros nos dispusimos a explorar palmo a palmo en la mañana de otro bello día.


 

La Judería es uno de los principales atractivos de Córdoba.

Encajada entre la Puerta de Almodóvar, La Mezquita-Catedral y el Palacio Episcopal, contiene un  hermoso y magnífico legado.

Callejuelas encaladas sostienen el peso de la historia, patios y plazoletas mantienen viva la herencia judeoespañola.

El barrio de los judíos cordobés, con aires medievales y en la que fuera la capital del al-Ándalus, es el mejor conservado de Europa.


 

Traspasamos la Puerta de Almodóvar y seguimos el paseo por la calle Judíos, una estrecha calleja encalada, donde se encuentra la Casa de Sefarad, museo y centro cultural de la historia y tradición sefardí, ubicado en una antigua casa judía del siglo XIV. Visitar este museo es un buen modo de refrescar la memoria hispano-judía.

A dos pasos este museo está La Sinagoga, el único testimonio de la arquitectura religiosa hebraica de la ciudad y la única de origen medieval de Andalucía.

Esta pequeña maravilla mudéjar destaca por la exquisita decoración de la sala de oración con atauriques, inscripciones de salmos y yeserías de clara influencia nazarí.


 

La tribuna de las mujeres, el patio y el vestíbulo de entrada, completan este lugar de culto que funcionó como tal hasta la expulsión de los judíos. Su visita es imprescindible, ya que fue el alma de la Judería.

Siguiendo la calle Judíos, muy cerca de la SINAGOGA, encontramos un angosto callejón a la izquierda, que nos adentra en el ZOCO MUNICIPAL.

El Zoco es un edificio mudéjar, cuyo patio está bordeado por pequeñas tiendas de artesanía cordobesa.


 

Una de las partes más significativas de la configuración urbana de las ciudades islámicas es el lugar donde se desarrolla el comercio.

Por ser Córdoba una de las ciudades de Europa Occidental donde los musulmanes dejaron mayor huella, se decidió crear para mantener vivo el influjo árabe, el Zoco Municipal, donde promocionar la artesanía tradicional cordobesa. El lugar elegido fue los jardines de la primitiva Casa solariega de las Bulas (siglo XVI) a espaldas del Museo Taurino, inaugurándose en 1954.

En torno a una plaza-patio de dos plantas, se distribuyen pequeñas tiendas de artesanías tan típicas de Córdoba como la filigrana, la cerámica o el cordobán.


 

Después de curiosear en las tiendecitas del Zoco y comprar unos bonitos recuerdos, seguimos el paseo hasta la cercana la Plaza de Tiberíades.

Una estatua en bronce de Maimónides la preside.

Maimónides fue la figura más importante del Judaísmo andalusí. A este sefardí cordobés, insigne filósofo, médico y rabino, se le atribuye la expresión “mantenerse en sus treces” porque, en su afán por sintetizar el Judaísmo y simplificar la vida de sus seguidores, redujo a 13 los preceptos de la Torá.

El fanatismo almohade le hizo abandonar su querida Córdoba.


 

A unos pasos de la estatua del filósofo, se encuentra la Plazuela de Maimónides o de las Bulas.

Entre este conjunto de casas solariegas, como la de las Bulas o la de los condes de Hornachuelos, se encuentra el Museo Taurino, ocupando un caserón del siglo XVI con bellos patios. Alberga recuerdos de famosos toreros cordobeses, Lagartijo, Guerrita y Manolete.

Al hotel NH Amistad, construido sobre dos mansiones del siglo XVIII, se accede por su entrada principal desde esta misma plaza.


 

Seguimos caminando por la calle del Cardenal Salazar.

En un pequeño brazo de esta calle, la calleja Averroes, adosada al antiguo hospital, hoy Facultad de Filosofía y Letras, se encuentra la Capilla de San Bartolomé.

Entramos a esta preciosa ermita gótico-mudéjar a través de una portada con arco apuntado que nos introduce en un pequeño patio.


 

Este pequeño recinto, bello ejemplar de la estética gótico-mudéjar, ejerció de parroquia desde el siglo XIV hasta el XVII. Sufrió varios añadidos a lo largo de su dilatada historia.

En su rico interior las yeserías cubren prácticamente la totalidad de los muros de la sala, presentando decoraciones de tipo vegetal, geométrica heráldica y epigráfica. Los escudos representados en los muros corresponden a la orden de la Banda, instituida por el monarca Alfonso IX.


 

Quedamos fascinados por esta delicada joya cordobesa apenas conocida.

Ya fuera de la ermita, continuamos el paseo por la calle Cardenal Salazar camino de la plaza del mismo nombre.

La Plaza del Cardenal Salazar es barroca y pequeña. En ella se encuentra el convento de San Pedro de Alcántara, inaugurado en 1696. En el flanco opuesto al convento, admiramos la bonita fachada del antiguo hospital del Cardenal Salazar, hoy Facultad de Filosofía y letras.

En este espacio disfrutan turistas y estudiantes de las animadas terrazas que se prolongan por la calle Romero, donde tabernas y restaurantes te invitan a detener tu paso para disfrutar de las ricas tapas cordobesas.

Nosotros sucumbimos a la tentación y repusimos fuerzas en el Churrasco, un restaurante con una cocina excelente.


 

Después de una suculenta comida nada mejor que experimentar las bondades de un baño árabe. Nosotros reservamos hora en el Hammam Al Ándalus, una magnífica recreación arquitectónica de los antiguos baños, donde abrir tus sentidos a la experiencia del agua, la luz, los aromas, los sonidos y el silencio.

Camino del Hammam  pasamos por los rincones más bonitos de la Judería, todos ellos muy cercanos entre sí y a escasos metros de la Mezquita.


 

Uno de los más bellos rincones de la Judería es la Calleja de las Flores.

Una pequeña plazoleta, macetas que rompen la blancura de las fachadas, y como telón de fondo, la Torre Campanario de la Mezquita-Catedral, dotan de tal belleza al conjunto que es imposible obviar su visita.

Yo no pude escapar al embrujo de los perfumes artesanales de Aqua Ispal, y me lleve conmigo los olores de Córdoba en un frasco.


 

Muy cerca de la calleja de las Flores descubrimos la Calleja de la Hoguera. Con apenas dos metros de ancho, es una calleja en recodo en la que se van produciendo ensanchamientos y estrechamientos a la vez que cambios de dirección, típicos del urbanismo árabe.

Sobre el primer arco que cruzamos se eleva el alminar de la Mezquita de los Andaluces/Universidad islámica internacional Averroes del al-Ándalus.

Un breve porche con vigas nos adentra en una placita con dos naranjos que sombrean el patinillo empedrado. Un arco de herradura abre su puerta a un cafetín, junto a él un blanco túnel desemboca en la antigua Placita de la Hoguera, hoy rebautizada como pintor Miguel del Moral.


 

Bajando por la calle Magistral Gonzales, a la que dan las bellísimas puertas de la fachada occidental de la Mezquita, nos desviamos por la placita de Santa Catalina hasta La Calleja del Pañuelo, a apenas unos metros. Éste es uno de los rincones más íntimos y encantadores de la Judería cordobesa.

Debe su nombre a que es tan estrecha que se puede abarcar con un pañuelo en diagonal. Al final de la misma hay una plaza pequeñita decorada con una fuentecilla bajo un aromático naranjo. Este recoleto espacio es un placer para los sentidos.


 

Después de disfrutar de los placeres del HAMMAM, aprovechamos la cercanía de la Plaza del Potro, para hacer una visita a la Posada del mismo nombre y admirar en el museo del famoso pintor cordobés, Julio Romero de Torres, sus bellas pinturas.

La Plaza del Potro es una de las plazas más populares de Córdoba.

En su centro un potrillo preside su fuente.

Desde el siglo XV hay mención escrita de este lugar como mercado de compraventa de ganado, aquí se herraban los caballos y mulas, y contaba con abrevadero para saciar la sed de los animales.


 

Por aquel entonces abrió sus puertas el establecimiento hotelero más antiguo de la ciudad, la Posada del Potro.

Además de viajantes de toda condición, este establecimiento fue parada y fonda de personajes ilustres de fama universal. Miguel de Cervantes se alojó en esta posada en varias ocasiones, apareciendo el lugar en las andanzas del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

En ella está instalado un museo del flamenco, que de forma muy didáctica te acerca a este arte tan vinculado con Córdoba, Patrimonio Intangible de la Humanidad. !! Nos encantó la experiencia!!


 

Ubicado en el mismo edificio que el de Bellas Artes, frente a la Posada del Potro, el Museo Julio Romero de Torres fue creado en el año 1931, un año después del fallecimiento del pintor.

Dedicado a su obra , nos permite un recorrido por su vida, desde sus comienzos hasta sus obras posteriores más sublimes: La Chiquita Piconera, Naranjas y Limones, Cante Hondo o Poema a Córdoba.

En su WEB: www.museojulioromero.cordoba.es encontraréis más información.


 

No quisimos dejar Córdoba sin hacer una excursión a MEDINA AZAHARA, fundamental para entender la grandeza de esta ciudad en época califal.

Medinat Al-Zahra, “La Ciudad Brillante” es uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2o18.

Medina Azahara, la magnífica ciudad que Abderramán III mandó construir a los pies de Sierra Morena, a ocho kilómetros de Córdoba capital, encierra misterios y bellas leyendas, como la que se refiere al origen de su nombre.

Se decía, que el autoproclamado califa en el 929 d.C, Abderramán III, decidió edificar una ciudad palatina en honor a su favorita Azahara, bonita ensoñación pero muy apartada de la realidad.

Lo cierto es que el motivo de la fundación de tan fastuosa ciudad fue  renovar la imagen del recién creado Califato Independiente de Occidente, fuerte y poderoso, uno de los mayores reinos medievales de Europa.

Más de 1O.ooo personas trabajaron diariamente en su construcción. Abderramán no escatimó en materiales para lograr el proyecto insignia del reino que gobernaba. Oro, piedras preciosas, bellos mármoles, trabajados por los mejores artesanos dieron como resultado MEDINA AZAHARA.

La ciudad se disponía en tres terrazas rodeadas por una muralla, situado el Alcázar real en la superior e intermedia. La más baja estaba reservada a las viviendas y la mezquita.

Imaginar el Salón de recepciones, cubierto de un techo de oro que deslumbraba a todo aquel que era convocado ante el califa, te hace pensar sobre el papel del arte como propaganda política.

La visita a Medina Azahara fue muy interesante y dio por terminado nuestro primer encuentro con CÓRDOBA.


 

CÓRDOBA, Carretera de Palma del Río, Km 5.5

Teléfono: 957 1O3637

WEB: www.museosdeandalucia.es

WEB: www.conjuntoarqueologicomadinatalzahara.es

 

EMAIL: info@medinaazahara.org


 

HOTELES CON MUCHO ENCANTO

Hotel Amistad NH: Se construyó sobre dos mansiones del siglo XVIII. Se puede acceder por la muralla o por la puerta de la Plaza de Maimónides, en plena Judería. Tiene un precioso patio mudéjar.

Plaza de Maimónides,3  EMAIL: nhcollectionamistadcordoba@nh-hotels.com

Tel:34 95742o335.

Apartamentos entre2mezquitas: En el corazón de la Judería, a unos pasos de la Mezquita. Calleja de la Hoguera, 1


 

Las Casas de la Judería: En pleno casco histórico, junto  al Alcázar de los Reyes Cristianos, los Baños Árabes y el restaurante La Almudaina, referente gastronómico de la ciudad, se encuentra este hotel, que fuera morada de los Fernández de Córdoba en la antigüedad.

C/ Tomás Conde nº 1o.  TL:34 9572o2o95.

WEB: www.lascasasdelajuderiadecordoba.com

E-MAIL: reservas@casasdelajuderiadecordoba.com

Apartamentos turísticos La Sultana. C/ Judíos 1o, junto a la Sinagoga, en pleno corazón de la Judería. TL: 34/95729o642.


 

Para una ocasión especial os recomiendo el Palacio del Bailío:  Este precioso hotel es Bien de Interés Cultural. Bajo su restaurante se pueden contemplar los vestigios de una villa romana del siglo I.  Está a unos pasos del centro y de la Judería. Posee baños árabes.

C/ Ramírez de las Casas 1o-12     Email: palaciodelbailio@hospes.com

Tf:34 957498993                   WEB:   www.hospes.com


 

MIS RESTAURANTES FAVORITOS

LA ALMUDAINA. Plaza Campo Santo de los Mártires, 1.  TL:  34 /957474342

web. www.restaurantealmudaina.com. Comida cordobesa tradicional.

EL CHURRASCO.C/ Romero,16, en plena Judería. Tel: 34/95729o819.

WEB: www.elchurrasco.com.

Se come magníficamente. Hay que reservar.

CASA MAZAL. C/Tomás Conde,3. Una perfecta fusión de la cocina sefardí y palos tradicionales cordobeses. WEB: www.casamazal.es


 

BODEGAS CAMPOS. C/Lineros, 32, junto a la Plaza del Potro.

Unos de los lugares más emblemáticos de Córdoba. Esta preciosa bodega centenaria, se transformó en taberna restaurante en 198o. Se come de fábula. WEB: www.bodegascampos.com

TABERNA LOS SANTOS. C/Magistral González Francés, frente a la Mezquita. Famosa por sus tortilla de patatas.

CASA PEPE. C/ Romero; 1, taberna de tapas de toda la vida

EL OLIVO. Avenida Doctor Fleming 25, frente a la Muralla, junto a la estatua de Maimónides. Terraza muy agradable. Comida cordobesa.


 

Entre paseo y paseo, no os vendrá mal un momento de relax. Los Baños Árabes son una estupenda opción. No dudéis en disfrutarlos. Os recomiendo:

HAMMAN AL ANDALUS. C/ Corregidor Luis de la Cerda 51, tl: 34/ 957484746.  Entre la Mezquita y la Plaza del Potro.  WEB: www.hammamandalus.com


 

Éste ha sido sólo un primer encuentro con Córdoba. Nos queda aún mucho por descubrir, sus Palacios, Los Patios, otras plazas, las Iglesias Fernandinas, otros museos, y como no, sus tabernas.

En mis siguientes artículos pasearemos por otros rincones de esta espléndida ciudad, espero que disfrutéis acompañándome a recorrerlos.

Escrito por Carmen Naranjo

Me llamo Carmen, soy historiadora del Arte, curiosa y viajera, y os quiero hacer partícipes de mis aventuras cotidianas en busca de momentos felices y lugares bellos.
1 Comentario
  1. Rosina 16 enero, 2020

    Me encanta la descripción de la ruta y los detalles de la misma al igual q la fotografia.me gustara hacerla!

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